"El arte es un paso desde lo visible y conocido, hacia lo desconocido." Kalil Gibran

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sábado, 22 de octubre de 2016

Ilustrando...

No te enamores de una mujer que lee 

de Simone de Beauvoir


"No te enamores de una mujer que lee" - Ilustración 3D by patzyar© All Rights Reserved

No te enamores.
No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe.
No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca.
No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma. No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.
No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y vertigue un inmenso horror por las injusticias. No te enamores de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.
No te enamores de una mujer intensa, lúdica y lúcida e irreverente.
No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, 
una mujer así, JAMAS se regresa.


Simone de Beauvoir

Nació en París el 9 de enero de 1908 en el seno de una familia de la burguesía católica.
A los veintiún años acabó su licenciatura en Filosofía.
Conoció en 1929 a Jean-Paul Sartre en la Sorbona, cuando ambos ejercían como profesores de Filosofía, quien fue decisivo, según ella "el acontecimiento fundamental de mi existencia". Estuvieron unidos intelectual y sentimentalmente hasta que Sartre falleció en 1980. Con él llevó a cabo una serie de principios basados en su concepción de la mujer y de la pareja.
Es profesora de filosofía hasta 1943, año en que fue expulsada de la Educación Nacional tras ser denunciada por la madre de una de las numerosas alumnas a las que sedujo desde su cátedra. Después trabaja como redactora de la revista Tempes modernes, dirigida por Sartre.
Su filosofía, el existencialismo y su compromiso político de izquierdas entraron en crisis ante las consecuencias de la II Guerra Mundial. Se le reprocha el nulo compromiso tanto suyo como de Sartre en favor de la Resistencia contra la ocupación alemana.
En su primera novela, La invitada (1943), trató los dilemas existencialistas de la libertad y la responsabilidad individual, que seguirán apareciendo en novelas posteriores como La sangre de los otros (1944) y Los mandarines (1954), por la que consiguió el Premio Goncourt.
Sus tesis existencialistas aparecen también en sus obras autobiográficas, entre las que destacanMemorias de una joven de buena familia (también conocida como Memorias de una joven formal) (1958) y Final de cuentas (1972). Entre sus ensayos destaca El segundo sexo (1949), análisis que se ha convertido en la piedra angular del feminismo, y que examina, desde una perspectiva histórica, social y filosófica, la alienación de la mujer. Fue al cumplir los 40 cuando Simone empieza a plantearse cómo había vivido "el hecho de ser mujer". Y aunque reconoce "no haber tenido nunca sentimiento de inferioridad ni que la feminidad fuera una carga para ella", sí ha visto que muchas mujeres sienten haber vivido como "seres relativos". De estas cuestiones nace 'El segundo sexo', que se articula en dos tomos: 'Los hechos y los mitos' y 'La experiencia vivida'. Defendió el trabajo como la "única manera que garantiza a la mujer una libertad concreta", pues gracias a él la mujer puede franquear "en gran parte la distancia que le separa del hombre".
Autora de La vejez (1970), sobre el proceso de envejecimiento, en 1981 publicaría "La ceremonia del adiós" en la que se ofrece una controvertida visión de sus relaciones con el escritor Jean-Paul Sartre.
Simone de Beauvoir falleció el 14 abril de 1986 en París. (Fuente:http://www.buscabiografias.com/)

Obras: Novela -La invitada. (1943) -La sangre de los otros (1945) -Todos los hombres son mortales (1946)-Los mandarines (1954, Premio Goncourt)-Las bellas imágenes (1966)-La mujer rota (1968)-Cuando predomina lo espiritual (1979)
Ensayo -Para qué la acción (1944)-Para una moral de la ambigüedad (1947)-El existencialismo y la sabiduría de los pueblos (1948)-America al dia (1948)-El segundo sexo (1949)-El pensamiento político de la derecha (1955)-La larga marcha (Ensayo sobre China) (1957)-La vejez (año 1970)
Memorias y diarios -Norteamérica día a día (1948)-Memorias de una joven formal (1958)-La plenitud de la vida (1960)-La fuerza de las cosas (1963)-Una muerte muy dulce (1964)-Final de cuentas (1972)-La ceremonia del adiós (1981)-Diario de guerra: septiembre 1939-enero 1941 -Cahiers de jeunesse, 1926-1930

domingo, 1 de mayo de 2016

Ilustrando...

La pequeña muerte de Eduardo Galeano


La pequeña muerte - Ilustración 3D by patzyar© All Rights Reserved

"No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje,
a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, 
nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea 
jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque 
nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en 
Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y 
perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña 
muerte, la llaman; pero grande , muy grande ha de ser, si matándonos nos nace."



Eduardo Germán Hughes Galeano nació en Montevideo el 3 de septiembre de 1940, era hijo de Eduardo Hughes Roosen y de Licia Ester Galeano Muñoz, de quien tomó el apellido para firmar como escritor o periodista.
Cuando era un adolescente comenzó a publicar caricaturas para El Sol, un periódico socialista en Uruguay, con el seudónimo de "Gius", también fue obrero en una fábrica de insecticidas y pintor de carteles entre otros oficios, a pesar de provenir de una familia de la clase alta.
Se inició como periodista a comienzos de 1960 como editor del semanario Marcha y del diario Época luego del golpe de Estado en su país del 27 de junio de 1963 fue encarcelado y posteriormente se instaló en la Argentina.
Una década después fue el director de la revista cultural y política Crisis, fundada por Federico Vogelius (1919-1986): "Fue un largo acto de fe en la palabra humana solidaria y creadora (...) Por creer en la palabra, en esa palabra, Crisis eligió el silencio. Cuando la dictadura militar le impidió decir lo que tenía que decir, se negó a seguir hablando", dijo al cierre en agosto de 1976.
Ese mismo año, su nombre integró la lista de condenados por la dictadura militar argentina, presidida por Jorge Rafael Videla, y viajó a España. Allí escribió la trilogía "Memoria del fuego" (Los nacimientos, 1982; Las caras y las máscaras, 1984, y El siglo del viento, 1986) donde revisita la historia del continente latinoamericano.
El uruguayo estuvo casado con Silvia Brando, con quien tuvo una hija, Verónica Hughes Brando; luego, con Graciela Berro Rovira, con quien tuvo dos hijos: Florencia y Claudio Hughes Berro y por último con Helena Villagra.
En 1985 regresó a Montevideo cuando Julio Marí­a Sanguinetti asumió la presidencia del país por medio de elecciones democráticas, junto a Mario Benedetti, Hugo Alfaro, entre otros funda el semanario Brecha. Y luego su propia editorial El Chanchito.
Además, integró la "Comisión Nacional Pro Referéndum" (entre 1987-1989), constituida para revocar la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, promulgada en diciembre de 1986 para impedir el juzgamiento de los crí­menes cometidos durante la dictadura militar en su paí­­s (1973-1985).
En enero de 2006, Galeano se unió a figuras internacionales como Gabriel García Márquez, Mario Benedetti, Ernesto Sabato, Thiago de Mello y Carlos Monsiváis, en la demanda de soberanía para Puerto Rico. Además firmaron en la proclamación de independencia del país.
En 2007 le diagnosticaron un cáncer de pulmón pero fue operado rápidamente y el diagnóstico precoz hizo que no tuviera ninguna secuela de esa enfermedad.
El presidente venezolano Hugo Chávez -en abril de 2009- entregó una copia de "Las Venas Abiertas de América Latina" -libro que fue prohibido en su momento por varias dictaduras latinoamericanas- al presidente estadounidense Barack Obama durante la quinta Cumbre de las Américas, celebrada en Puerto España, Trinidad y Tobago.
Por su obra, Galeano fue galardonado con el Premio Casa de las Américas 1975, 1978; Premio del Ministerio de Cultura del Uruguay 1982, 1984, 1986, American Book Award 1989, Premio Stig Dagerman 2010 y Premio Alba de las letras 2013.
En ocasión de recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de La Habana en 2001, el escritor dijo: "He amado a esta isla de la única manera que es, digna de fe, con sus luces y sombras", mientras que el jurado definió con certeza al escritor y periodista como "un recuperador de la memoria real y colectiva sudamericana y un cronista de su tiempo".(Fuente: El Diario de la República)

domingo, 13 de marzo de 2016

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¿Una mariposa? de Leopoldo Lugones

Una mariposa - Digital Art by Patzyar© All Rights Reserved

No podía dar yo a Alicia tantos detalles de las flores como ella me pedía, pero por fuertes razones.
Asi llevé la conversación hacia las mariposas. Ella me escuchaba muy atenta, y todos los pormenores de la vida de los insectos despertaban intensamente su atención. Las blancuzcas larvas, ingeniosas tejedoras, las misteriosas crisálidas durmiendo en su sueño de rejuvenecimiento y de sombra, el despertar de las alas al amor del sol, como en un suspiro de luz... Cuando agotados ya mis conocimienfos entomológicos, proponía pasar a otro tema, ella, con la adorable impertinencia de sus trece años, dijo: — Hágame usted de eso un cuento.
Y yo preferí contarla una historia, en que, por cierto, hay también un amor.

Cuando Lila tuvo que partir para un colegio en Francia, conversó con Alberto que era primo suyo; conversó cosas que debieron ser muchas, porque hablaron tres horas sin parar; importantes, porque hablaron muy bajito; y tristes, porque al separarse él tenía los ojos hinchados y ella las naricitas muy rojas y el pañuelo bastante húmedo: a lo menos más húmedo que de costumbre, y no por exceso de heliotropo.
La tarde en que partió Lila, se puso muy triste la casa de la abuela, y Alberto dió en pensar, mientras miraba llorar a la pobre vieja, que su traje negro era de luto por su padre y que su madre había muerto cuando él nació. Pasaron así, largos, muchos días de silencio extenuantes. Alberto no hablaba a la abuela porque no sabía que decirla, y la señora, viendo al chico tan triste, no podía sino llorar más, comprendiendo que semejante tristeza era inconsolable. Porque ella sabía muy bien que los primos eran novios y que por lo tanto tenían que llorar mucho si eran novios de verdad.
Fué entonces que Alberto se hizo cazador de mariposas. Aprendió a manejar la red con delicadeza, a clasificar las lindas prisioneras, a colocarlas muy artísticamente en lucidas vitrinas, cada una en su alfiler, con las alas bien tendidas. Aquello le distraía, por más que ciertas veces, sobre todo en la tarde, cuando manchaban el cielo grandes colores desvanecidos y los árboles se vestían de silencio, llorase un poco todavía recordando estas palabras de Lila: "Si me olvidas, yo te recordaré de algún modo, tenlo seguro, que no he dejado de quererte". Pero no lloraba mucho en verdad, y cada vez lloraba menos.
Poco a poco las mariposas llegaron a preocuparle por completo, y ya no tuvo otro cuidado, que su colección, cada día más brillante y numerosa. La abuela; viéndolo contento, fomentaba aquella silenciosa y honda afición, y nunca tuvo Alberto que lamentar la falta de un alfiler o de una vitrina. Pronto Lila no fué para él sino un recuerdo: aunque la queria mucho, ya no experimentaba ninguna necesidad de llorar. Ahora pensaba: — Si viera mi colección!... Nada más pensaba. Verdad es que sólo tenía diez y siete años. Yo también tuve una novia a los diez y siete años, pero ella murió en mí entre una noche y una aurora. Así están hechas las cosas: para que haya en el mundo cosas tristes y nada más.
Quedamos; pues, en que Alberto no lloraba ya por Lila. Además, sucedió algo que vino a interesarle sobremanera.
Una tarde paseaba con su red abierta bajo los tilos del jardín. El sol, como un cáliz volcado cuyo vino ardiente se derramaba en olas sangrientas sobre una tremenda pompa sacrílega, bajaba entre nubes goriosas. Había silencio bajo los árboles. De repente, sobre una mata de juncos, Alberto percibió una mariposa de especie desconocida. Era blanca, pero tenía sobre las alas dos manchas azules como dos violetas. No recordaba él haber visto otra igual ni en las colecciones ni en los libros técnicos. Era verdaderamente una maravilla, un ejemplar completamente nuevo, y es de suponer que desearía poseerlo. Entregóse a la cacería con pasión. Pero aquella mariposa era terriblemente sagaz y siempre se colocaba fuera del alcance de la red, aunque no huía definitivamente de su vista. Y así se pasó la tarde, y vino la noche, y Alberto se acostó muy contrariado, y soñó hasta el amanecer con una mariposa blanca que teníu dos manchas azules en las alas. Y al otro día volvió a encontrarla en el mismo sitio, persiguiéndola otra vez infructuosamente y volviendo a soñar con ella. Por fin, el tercer día, después de una hora de carreras tan inútiles como las anteriores:—Si estuviera Lila, pensó, me ayudaría a tomarla y yo no sufriría así. Justamente entonces la mariposa vino a colocarse muy cerca de él, sobre una madreselva. Arrojó la red y lanzó un grito de júbilo. Estaba presa.
La abuela admiró mucho a su vez el hermoso insecto, que inmediatamente fué elevado en un largo alfiler, con las debidas precauciones, para no ajar sus bellas alas.
Pero, ¡cosa extraña! Al otro día la mariposa amaneció viva, siempre palpitando dolorosamente, sin que, los más poderosos tósigos lograran matarla. Y sucedió que, como agitaba tanto las alas, éstas fueron perdiendo sus lindas escamillas, y a los seis días justos (¡que tanto duró el martirio de la pobre!) las alas eran sólo dos armazones descoloridos.
Entonces intercedió la abuela, y Alberto, que ya no tenía ningún interés en conservar aquel modesto animalucho, tan empeñado en no morirse, consintió en desclavarlo del alfiler y en dejarlo libre de irse donde quisiese. Y la mariposa, aunque algo trabajosamente, desapareció poco después en el viento.
—¿Y Lila? — preguntó Alicia con interés.
—La historia de Lila es muy corta y muy triste: al poco tiempo de entrar en el colegio, donde pronto se hizo notar por su docilidad y su tristeza, enfermó de melancolía. Nadie lo advirtió porque ella no se quejaba jamás. Unicamente había palidecido mucho, y después de estudiar lloraba. Parece que por la noche tenía sueños porque su compañera de habitación la oyó decir una vez al acostarse:
—Cuando aquí es de noche en mi país es de día; mientras duermo, sueño que estoy allí y eso me consuela. Su palidez no inquietó, porque con el cambio de clima y la separación de los suyos, era natural que estuviese un poco mala; y su silencio fué atribuído al desconocimiento casi completo que tenía de la lengua de Francia. Además, como el silencio es una virtud en los colegios de señoritas internas, eso le valió muy buenas clasificaciones de conducta. Y así vivió Lila diez meses, hasta que una mañana la encontraron muerta en su camita blanca, advirtiendo que había muerto no por lo pálida y silenciosa que estaba, sino porque la cubría un frío muy grande, como si estuviera envuelta en luz de luna.
El médico no supo ciertamente descubrir su enfermedad, aunque la examinó muy detenidamente, encontrando apenas en el pecho y en la espalda de la niña muerta dos minúsculas picaduras rojas. Nada más se pudo averiguar y sobre su tumba pusieron lirios.
El balcón donde yo acababa de referir a Alicia la historia, había sido ya invadido por la noche. Sobre nuestras cabezas brillaban, solemnizando la paz grave de la sombra, los siete mundos de Orión. El viento pasó diciendo algo que no era evidentemente para nosotros. Bruscamente comprendí que acababa de despertar un alma. ¿Con qué derecho? ¿No sabía perfectamente que la virginidad es nieve, nieve en lágrimas? Y buscaba sin resultado un epílogo vulgar que absorbiera la emoción de mi historia, cuaudo allí, muy cerca, Alicia, ya invisible, borrada por la noche: —¿Y Alberto...? — dijo. Una esperanza consoladora brilló en mi espíritu. —¿Alberto? —Alberto sí, ¿qué hizo después? Las estrellas impasibles, miraban —Alberto continuó viviendo con la abuela, muy contento, aunque lamentando que su colección hubiera perdido una mariposa.—...¿una mariposa?...


Leopoldo Lugones

Fue un poeta modernista, escritor argentino. Figura relevante del modernismo Cultivo el relato, la filosofía y el ensayo político.
Ejerció el periodismo bajo el seudónimo de Gil Paz y durante seis años fue inspector de Enseñanza Secundaria. En 1911 fundó y dirigió en París la Revue Sudaméricaine, y regresó a la Argentina al estallar la Primera Guerra Mundial. Con Lunario sentimental (1909) renovó la poesía castellana de la época, recurriendo al valor expresivo de la metáfora y la imagen. Junto a Rubén Darío es considerado el poeta modernista más importante de la época. Sus obras: Los mundos (1893), las montañas de oro (1897), poemas; El imperio jesuítico (1904), ensayo histórico; La guerra gaucha (1905), los crepúsculos del jardín (1905) Las fuerzas extrañas (1906), colección de cuentos fantásticos: Obras seculares (1910), conjunto de grandes cantos patrióticos; Las limaduras de Hephaestos (1910), Historia de Sarmiento (1911), El libro fiel (1912), El libro de los paisajes (1916), La torre de Casandra (1919), las horas doradas (1922), Romancero (1924), Cuentos fatales (1924), Poemas solariegos (1928), La patria fuerte (1932), Romances del Río Seco (1938). Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1926.

viernes, 23 de enero de 2015

Ilustrando...

"Pie de guerra", de Joaquín Sabina


"En pie de guerra" - Ilutración 3D by patzyar - © All Rights Reserved

"Están en guerra el hombre y la mujer,
el tonto, el listo, el gordo y el flaco,
el negro, el blanco, el debe y el haber,
Mesalina y el tío del saco.

Están en guerra el mambo y el hip-hop,
el ying, el yang, el pibe y el viejo,
Jeckyll y Hide, monsieur de Sade, Masoc,
Pilatos, la razón y el pellejo.

Ven a la guerra, túmbate de una vez
en mitad de la via.
Mientras la tierra gire y nade un pez
hay vida todavía.

En guerra están la baba y el carmín,
el duermevela y la pesadilla,
el chevalier y el puercoespin,
la extremaunción y las espinillas.

Están en guerra el cojo y el ciempiés,
los ascensores y el purgatorio,
mañana es vispera del día después
pasado flores en velorio.

Desde la Conchinchina hasta el Magreb
en Rolss Royce o en camello.
En cada esquina te
hacen páginas web
o te sellan un sello.

Están en guerra el fresco y la calor,
la calma chicha y la marejada
el ten con ten, la dicha, el resquemor
el almacén del todo y la nada

En pie e guerra el mártir y el desertor,
el tibio y el kamikaze,
puestos a desangrarnos tú contra yo,
¿por qué no hacemos las paces?

Están en guerra la sota y el as,
el espejo y el disimulo,
el hospiciano, el niño de papá,
el Einstein y el tonto del culo.

Yahvé, Mefisto, Buda, Cristo, Alá,
las solteronas y los maridos,
Bin Laden, Che Guevara, Supermán,
lo que iba a ser, la mierda que ha sido.

Ven a la guerra, túmbate de una vez
en mitad de la via.
Mientras la tierra gire y nade un pez
hay vida todavía.

Desde la Conchinchina hasta el Magreb
en Rolss Royce o en camello.
En cada esquina te
hacen páginas web
o te sellan un sello.

En pie e guerra el mártir y el desertor,
el tibio y el kamikaze,
puestos a desangrarnos tú contra yo,
¿por qué no hacemos las paces?"

                                                                              Joaquín Sabina



"La persona que no está en paz consigo misma, 
será una persona en guerra con el mundo entero"

Mahatma Gandhi


Dedicado a nuestra Presidente Cristina Fernández de Kirchner

lunes, 23 de junio de 2014

Ilustrando...

"De cartón piedra", de Joan Manuel Serrat


"De cartón piedra" - Serie ilustraciones digitales by Patzyar - © All Rights Reserved

"...Ella esperaba en su vitrina 
verme doblar aquella esquina 
como una novia. 
Como un pajarillo, pidiéndome: 
libérame, libérame... 
y huyamos a escribir la historia. 

De una pedrada me cargué el cristal 
y corrí, corrí con ella hasta mi portal. 
Todo su cuerpo me tembló en los brazos. 
Nos sonreía la luna de marzo. 
Bajo la lluvia bailamos un vals, 
un, dos, tres,... un, dos, tres... todo daba igual, 
y yo le hablaba de nuestro futuro, 
y ella lloraba en silencio... ¡os lo juro! ..."




"...Y entonces, llegaron ellos... 
Me sacaron a empujones de mi casa 
y me encerraron entre estas cuatro paredes blancas, 
donde vienen a verme mis amigos 
de mes en mes, de dos en dos y de seis a siete..."

domingo, 2 de marzo de 2014

Amor y corazón

"Al centro del corazón" - Digital by Patzyar - © All Rights Reserved

Los humanos desde siempre hemos sentido latir "desbocadamente" nuestro corazón ante la presencia del ser amado, pero ¿cómo surgió esta relación entre el corazón (músculo hueco y piramidal situado en la cavidad torácica que funciona como una bomba aspirante e impelente, impulsando la sangre a todo el cuerpo) y el amor (concepto universal relativo a la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista)?
¿Cómo, un simple órgano del aparato circulatorio animal, pasó a convertirse en el centro de las emociones, el valor, la bondad y las virtudes?
Todas las civilizaciones antiguas, a las que luego se sumaron el cristianismo, los poetas, los artistas y los simples mortales, centralizaron en el corazón sus emociones, pero fueron los griegos, de la mano de Aristóteles, quienes adoptaron al corazón como única residencia para las dos almas definidas por Platón: el alma mortal y la inmortal. La propia palabra latina "cor" es la base de la palabra castellana "corazón" definida como la parte central de un objeto (en inglés core, núcleo en español).
¿Pero tiene un sustento científico esta vinculación? ¡Que sí, y que no! Los científicos aún no se han puesto de acuerdo. 
Desde la química, podríamos decir que cuando te enamoras, tu cerebro experimenta ciertos cambios que originan la liberación de algunos compuestos que desencadenan, a su vez, una serie de procesos químicos vinculados al deseo, la atracción y el apego, entrando en acción: testosterona, estrógeno y feromonas para el primer caso; dopamina, feniletilamina, serotonina y norepinefrina para el segundo y oxitocina, vasopresina y endorfinas para el último.
No es casual, obviamente, que las emociones terminen jugando un importantísimo papel en nuestro cuerpo, porque somos individuos emocionales, y la diferente susceptibilidad, de unos y otros, nos llevarán, incluso, a padecer patologías dependientes de muy diversos factores y orígenes, pero, ciertamente, con una conexión intrínseca entre la parte emocional del cerebro y las enfermedades cardiacas!
Pero, entonces, quién es el “gran portador” del amor? ¿Corazón o cerebro? ¿Por qué el amor habría de nacer en el corazón, si sabemos bien que la mayoría de nuestras emociones surgen de un proceso gestado por la percepción y rematado en las reacciones surgidas en nuestro cerebro a partir de ella? Sin embargo, cuando nos conmovemos, percibimos que son varios los órganos de nuestro cuerpo, ajenos al cerebro en sí, los que parecen reaccionar ante el estímulo: “mariposas en el estómago” o “dolor en el pecho”, son un claro ejemplo del efecto del amor y de la angustia, respectivamente.
Pero es la asociación del corazón con el amor, la más ampliamente aceptada en nuestra cultura, y eso se debe a que somos capaces de vincular nuestros sentimientos con los procesos reales que ocasionan éstos en el cuerpo: el aumento o la disminución de la excitación, modifica las frecuencias de vibración producidas por la pulsación básica del corazón, lo que origina la consecuente reacción de la persona con su medio.
Y el cerebro, entonces, ¿qué papel termina jugando? 
Sucede que a medida que los sentimientos de deseo sexual se transforman en amor, estos son procesados, según dicen los que saben, en una sección ligeramente distinta del cerebro, objeto del estudio de la “neurociencia cognitiva”, porque activan la parte del cerebro que tiene que ver con el proceso de “condicionamiento”, es decir, allí donde guardamos lo que aprendimos a valorar por la experiencia (monogamia, vinculación afectiva, familia, etc). 
A pesar de lo expuesto, y para poner un cierre romántico en virtud de lo mucho que aún falta conocer sobre este tema, prefiero recordar lo que Pascal, el gran pensador francés del siglo XVII afirmaba “el corazón tiene sus razones, que la razón no entiende”!

domingo, 9 de febrero de 2014

Destino, muerte y trascendencia


"Meditaciones" - Ilustración 3D y Photomanipulation by Patzyar - © All Rights Reserved


Dicen que el último horizonte que da sentido a la vida del hombre, la finalidad última o el último escalafón al que nos dirigimos, es el destino; y que a él nos referimos cuando nos preguntamos hacia dónde vamos, o cuando estamos buscando una respuesta a nuestros miedos o incertidumbres. 

Para mí el destino no existiría si no miráramos hacia él, porque en realidad lo conforma nuestro propio andar…el destino no es nada más, ni nada menos, que vivir nuestra vida! Si dejáramos de vivir, dejaríamos de ser, y si ya nos somos, no hay vida, y el destino ahí habría llegado al final su ciclo, habría llegado a la muerte misma. 
El hombre no puede obviar la muerte. Los nihilistas y los materialistas, por ejemplo, plantean justamente a la muerte como destino final; mientras que los creyentes preferimos ver una continuidad del camino…una espacie de destino cíclico, un destino infinito! La religión, en ese sentido, nos otorga consuelo, y en ella, tanto el destino humano como el universal, no alcanzan con sintetizan el final de todo. Si bien el hombre siente la muerte como algo intolerable y que no debería ocurrir, la visión cristiana, por el contrario, hasta la hace parecer un bien deseable o liberador! 
Creo que el hombre se resiste a la muerte no sólo por ella en sí misma o por la degradación que presupone y conlleva, sino por una profunda necesidad de inmortalidad, por el irrefrenable deseo de quedarse para siempre. Y, en tal sentido, se ha inventado otro estado, uno que alivia más que la religión misma, la trascendencia. El hombre de todos los tiempos ha querido trascender para alcanzar su plena felicidad. 
La trascendencia es una búsqueda del bien supremo por medio de virtudes y valores; es ajena al mundo material y pretende obtener una felicidad perenne, una felicidad presente y futura. 
Hoy amanecí pensando en la transcendencia, no en la muerte, sino en lo que vamos dejando o, mejor dicho, amanecí pensando en lo que estamos dejando de dejar! 
Me temo que cada día que pasa la humanidad va cediendo terreno a la muerte, porque está matando los valores y coartando la posibilidad de ir más allá, está creando su destino trágico. 
Hoy no fue un día fácil, fue un día de meditaciones un poco oscuras, incluso, sobre temas a los que uno siempre le esquiva. Pero, convengamos, que si no hacemos este ejercicio…estamos siendo vencidos.


miércoles, 23 de octubre de 2013

Tras el romanticismo perdido


"Quasimodo" - Ilustración digital by Patzyar - © All Rights Reserved

Quasimodo, ese ser  rechazado por el pueblo de París a causa de su deformidad, fue un personaje creado por Víctor Hugo para su novela “Nuestra Señora de París” (Notre Dame de Paris). Abandonado al nacer cerca de la Catedral, Quasimodo crece refugiado en ella haciendo tañir las campanas, lo que lo deja casi sordo, discapacidad a la que se le suma su monovisión, pues debido a la malformación de su cabeza, sólo puede utilizar un ojo. Antes de conocer a la joven gitana Esmeralda, heroína dramática de la novela,  la única persona importante para él, era el archidiácono Frollo, quien lo había adoptado al ser abandonado.
El final de Quasimodo  es sumamente trágico: al ver desde lo alto de Nôtre Dame que Esmeralda, su amor idealizado, es asesinada, y no pudiendo él  mismo llegar a tiempo para salvarla, decide morir junto a ella arrojándose desde lo alto.
Esta historia del  “jorobado de París” fue disfrutada por muchas generaciones gracias a la gran difusión que tuvo la obra y a las muchas adaptaciones que de ella se hicieron para cine y teatro.
Sin embargo, me pregunto: cuál es la vigencia que tiene el romanticismo hoy en día?
El movimiento romántico que nació a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, se caracterizó entonces por su rebeldía frente al fracaso de la revolución francesa y de los ideales burgueses en general. Significó el retorno a lo más íntimo del hombre: a su sentimiento. Fue el triunfo de la emoción por sobre la razón.
Pero hoy  vivimos un presente en el que priman distintos intereses por sobre cualquier otra contemplación estética. Hoy todo nos corre, y disponemos de poco o ningún espacio para la sencilla percepción romántica del mundo. Aunque la naturaleza siga allí o, mejor dicho,  lo que estamos dejando en pie de ella,  son contadas las ocasiones en las que la disfrutamos plenamente. Tenemos 15 o 20 días al año para descansar del ajetreo laboral, pero están los chicos, el perro, el ruido, los autos, los McDonald´s , las discotecas, etc, etc…
Leía hace unos días que los jóvenes, en la actualidad, ni siquiera escriben cartas de amor! …Es verdad, todo es ya, es ahora, es chat! La emoción de repetir la lectura, una y otra vez, a la luz de una lámpara, en medio de la noche, de un “te quiero” garabateado con miedo en una hoja amarillenta se ha  esfumado, como se esfuman de rápido las letras del ordenador cuando algún  atrevido de jeans y zapatillas le propone una “transa” rápida a nuestra hija adolescente.
Un Victor Hugo, un Chateaubriand o un Schiller a los chicos de hoy les resultarían ridículos. “Demasiado floreo, mamá!”.
También han mutado los ideales femenino y masculino; “caballeros eran los de antes”, ya decía mi abuela.
No se debe renegar de los avances…lo sé, lo creo y lo defiendo! Pero de algunas pérdidas podemos lamentarnos en voz baja.
Frente a un mundo cada día más tecnócrata las rimas poéticas, la música de Beethoven o el amor idealizado de Quasimodo, parecen perimidos.
Y el romanticismo es mucho más que unos versos o unos personajes dramáticos, es una concepción del mundo, un mundo que ahora se ve demasiado lejano.
Deberíamos darnos un permiso para redescubrir lo que hemos perdido. Aunque el tiempo nos apremie, de vez en cuando, no estaría mal, tomarnos un noche libre y, cuando todos duermen en la casa, cuando el silencio y la oscuridad nos sorprendan solos con nosotros mismos, dejarnos llevar por la nostalgia,  y disfrutar de la luna y del olor del pasto mojado, del murmullo de alguna vieja melodía o de la lectura de una poesía con el velador encendido, mientras nuestra imaginación reconoce en las sombras proyectadas de la pared la figura de algún viejo amor.
No estaría nada mal, no.
Y, entre nosotros: a mí me sigue conmoviendo Quasimodo!

domingo, 4 de agosto de 2013

La intimidad es el límite

"Intimidad" - 3D Digital art by Patzyar - © All Rights Reserved

La intimidad es un derecho constitucional de las personas que, con los medios de comunicación tradicionales, parecía estar más resguardada. Sin embargo, con las modernas redes de comunicación, la vulnerabilidad de la intimidad y el anonimato comenzaron a sentir serias amenazas.
Pero me pregunto: cuánto de necesidad de exposición tenemos nosotros mismos en este juego? Después de todo, no es necesario, ya que el medio te lo permite, que digas quién eres en realidad. Menos aún, que te muestres, que te expongas, o que corras el riesgo. Parece ser que alguna necesidad reprimida surge por ahí. Y hay un juego, si quieres, hasta perverso para con nosotros mismos. Porque puedo ser yo, sin serlo. Ya sea mostrando mi verdadera imagen, y mintiendo, en cambio, mi verdadera identidad; o diciendo lo que quiero decir, pero ocultándome o fingiendo tras una imagen ajena, o ambas cosas, o todas juntas! Esto puede ser un desafío, mis amigos escritores, más acostumbrados a ser, por ejemplo, en muchos de sus personajes ficticios, hombres, en el cuerpo de mujeres, o viceversa, estarán más experimentados al respecto. Sin embargo, este juego virtual de personificar un género distinto al propio, o una edad diferente de la real, o una imagen contrapuesta a la original, es lo que suele suceder, a menudo, al los cibernautas. Dejando de lado la perversión de la que, lamentablemente hay mucho y surtido dando vueltas por la red, sólo me fijo en la necesidad que puede llevar a una persona común, a esconderse, a refugiarse en este anonimato universal, para decir o hacer aquellas cosas que, quizás, en el mundo real no se anima a decir o a hacer.
Obviamente sé que es materia de “diván”, y yo ni soy psicóloga ni nada parecido. Sin embargo, me intrigan desde siempre estos comportamientos reprimidos de los seres humanos. También soy consciente de que esto ayuda a muchos tímidos a salir de sus agujeros interiores, a socializar como no son capaces de hacerlo en sus rutinas diarias. Pero se podrá después de ese grado de exposición virtual, regresar a la más absoluta falta de identidad real?
Redes sociales como Facebook nos instan a vincularnos con personas que, probablemente, en la vida real no tendrían para nosotros el más mínimo interés. Sinceramente no creo que a ti te importe si yo ahora “me estoy tomando un café” mientras escribo esto, y menos aún me interesa a mí si has ido o no “al baño en las últimas horas”. Pero estas, o muchas otras cuestiones banales, se convierten a diario en temas centrales de los diálogos de Facebook. Personalmente prefiero los foros u, obviamente, los blogs! El trabajo, los intereses comunes, me parecen un canal más sano para el comentario de los desconocidos que, a la larga, terminan siendo mis conocidos, como ustedes. Y por eso me siento con la libertad de escribir este pensamiento aquí. Ahora sí, es el mismo pensamiento que sostengo en mi vida real, ese ojo que veis en mi perfil, es mío, y los diseños que publico, y adoro hacer, los hago yo. Mentirme a mí misma, más que a ustedes, lo confieso, me parecería lamentable.
Como siempre, es sólo una línea de pensamiento compartida. Y me parece que la intimidad es un límite, al menos, es mi límite.

domingo, 30 de junio de 2013

Entre dos aguas

"Entre dos aguas" - 3D Digital art by Patzyar - © All Rights Reserved


La fidelidad es una noción abstracta vinculada a la lealtad, pero cuando aparece asociada al amor, lleva implícito un compromiso sellado entre dos. El amor crea comunidades entre las personas, y cuando se rompe un vínculo surge, inmediatamente, la noción opuesta: la infidelidad.
Ser fiel, en el marco de los afectos, implica perdurabilidad en el tiempo. Y el cumplimiento de la palabra dada, también requiere del autocontrol. Mantenerse, perdurar y persistir, no obstante los cambios de convicciones que pudieran aparecer, con una gran soberanía del espíritu por sobre todo, son condimentos de la fidelidad. 
Ser fieles a nosotros mismos también, aunque no lo parezca, incluye al otro, porque mantener mi compromiso es tal si lo he hecho público, de lo contrario sería sólo una cuestión interna y, en todo caso, nos enfrentaría a nosotros contra nosotros mismos, podría significar maduración, evolución (o no), crecimiento, pero nos involucra de manera individual, es anidado, es propio.
La fidelidad es anterior a la relación misma; conocer lo que buscamos realmente y lo que estamos dispuestos a dar, nos allana el camino para superar nuestros egoísmos en una relación. La rectitud de nuestras intenciones, nos ayuda a superar el egoísmo, y quien cumpla lo convenido, lo hará consciente y voluntariamente.
La fidelidad no se debe sentir como “atadura”, nos tiene que colmar y proveer de la felicidad implícita por haber logrado aquello en lo que creímos. Una relación fiel también crece, evoluciona…hasta puede cambiar, pero esos cambios serán convenidos, madurados en conjunto. Es una experiencia única, y si bien en un principio andamos buscando la senda, cuando finalmente la encontramos, sentimos la sensación de estar viajando por la ruta que conduce a nuestro lugar en el mundo…el paisaje nos rodea, nos inunda, nos colma, pero seguimos la marcha, porque nuestra meta está mucho más allá. Cuando los objetivos se alcanzan tomados de la mano, son más fuertes.
Podrás estar de acuerdo o no, porque, según dicen, la globalización nos ha impuesto un modelo de sociedad diferente, al intensificarse las comunicaciones entre las personas, muchas estructuras que podían considerarse rígidas, como por ejemplo la fidelidad, se han debilitado. 
Lo que parece estar en juego, sin embrago, no es el concepto de fidelidad en sí, sino eso de “para toda la vida”. Y como pensar en un compromiso eterno puede provocar cierto temor a los cambios, la fidelidad requiere de una reafirmación constante. 
Quién haya logrado asentar su vínculo, también lo debería sostener firme aún en los momentos más duros, pero aquel que no se sienta capaz de asumir tremenda hazaña, tampoco debería poner en juego la seguridad ajena. Después de todo, siempre somos libres, en uno u otro caso.

sábado, 15 de junio de 2013

Vergüenza ajena

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La “vergüenza ajena” se puede definir como ese sentimiento que experimentamos respecto de un determinado acto perpetrado por un tercero, y que nos suele incomodar, hasta tal punto, que lo sentimos como algo que hubiéramos hecho mal nosotros mismos. Es como una empatía negativa, sentimos lo que hizo el otro como propio, pero, al mismo tiempo, sabemos que nosotros jamás hubiéramos sido capaces de hacer eso mismo. Ahora bien, dónde o respecto de qué actos uno pueda experimentar este sentimiento, es bien diferente. No todos nos avergonzamos de las mismas cosas. Habrá quienes, directamente, no sean ni siquiera capaces de sentir vergüenza, los impúdicos, los indecentes, los libertinos, los inmorales…en fin, los desvergonzados. Y si ni siquiera sienten vergüenza ante situaciones que a muchos parecen incomodar, difícil será que la sientan, o que les importe siquiera, si otro sujeto, distinto de sí mismos, comete un acto vergonzante, o tal vez no consideren a ese acto como vergonzante, y ni siquiera lo registren, lo ignoren. 
No sé por qué, o sí lo sé pero no lo quiero aceptar, este es un sentimiento que me invade cada vez con más asiduidad. Sin lugar a dudas la edad tiene un peso en todo esto. Hace rato que dejé de ser una adolescente, una despreocupada. Por el contrario, la madurez me trajo muchas más preocupaciones y planteamientos de los que me hubiera gustado tener o hacerme, respectivamente. Podría, tranquilamente, ir por la vida sin tener que meterme en “camisa de once varas”, y dejar que los otros se hagan responsables de sus actos. Pero no, un sentimiento es lo que es, se siente y ahí está. Y lo magnifico, lo generalizo, y lo trato de analizar desde mí y, como si fuera Dios, desde los demás. Ni soy Dios, ni soy “vos”. Pero qué es lo que nos está pasando? Te lo has preguntado tú? Por qué siento que día tras día son más los motivos que me llevan a experimentar esta vergüenza? Tendré una educación “demodé”? No, me resisto. Me fui adaptando, lo sé. Justamente mi educación libre me lo ha permitido, si hoy no es esto, esto es aquello, aquello es así, y con unos cambios puedo yo encajar en “aquello” con mi “esto”. Sin embargo, hay muchas cosas de las realidad que me golpean, cosas que yo misma no tengo acceso a modificar. Como una cinta de terror que se desliza ante mis ojos y sólo me queda seguir mirando, no puedo levantarme de este cine.
Para mí la vergüenza ajena es un sentimiento muy incómodo, porque no permite redimir la culpa, y me deja a mitad del camino, como con algo “atragantado” y sin poderlo ni expulsar ni tragar del todo. A quién se le piden disculpas de algo de lo que no somos directamente responsables? O hasta dónde somos conscientes de la responsabilidad que nos toca en cada uno de estos sucesos que parecen tan ajenos a nosotros? Podrá haber quien, en su casa, haya pensado que no fue partícipe, desde ningún ángulo, del accidente de trenes que sucedió hace unos días en nuestro país, por ejemplo, o del asesinato de una jovencita al comienzo de la semana, o de la muerte de un hincha de fútbol? Y qué es la sociedad, que somos los hombres en nuestra vida comunitaria? No es que dejamos de ser sólo individuos para co-accionar en grupo en determinadas situaciones? Qué es la democracia? Quiénes son o a quiénes representan nuestros gobernantes? Qué es el voto y que consecuencias implica elegir a quienes deciden tomar determinadas medidas en nuestro nombre, o no tomar ninguna? Qué parte nos toca a cada uno, a los que creyeron y a los que nunca creímos? Puedo excluirme de estas u otras responsabilidades? 
Con este panorama, claro, algún sentimiento tiene que aparecer…la vergüenza, dentro de todo, no me parece tan descabellada ahora…No acostumbro a “lavarme las manos”, en la acepción más metafórica de la frase, pero hoy siento vergüenzas, algunas propias, la mayoría ajenas.

lunes, 22 de abril de 2013

Fortaleza

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Dicen que lo que nos mantiene vivos no es ganar, sino pelear, y que la pelea perdida es, curiosamente, la que no se peleó.  Intelectualizar este razonamiento en frío, parece fácil. Sin embargo, en el fragor de la lucha, es el cuerpo el que está ahí mismo, mientras la mente, por el contrario, se mantiene a distancia y expectante. Pero pensémoslo de esta manera: cuando se respira, se respira el aire de hoy, no se puede respirar el de ayer ni el de mañana, por lo tanto, dar tiempo a la decisión razonada, muchas veces, podrá dejarnos sin aire “aquí y ahora”.
Nacemos  para sobrevivir, aprendimos a protegernos contra las inclemencias de la naturaleza; contra las enfermedades, contra el tiempo…Si el pronóstico meteorológico nos anticipa que hoy va a hacer frío, salgo de casa con un abrigo, eso lo aprendí;  pero por qué no somos capaces de incorporar conductas que se antepongan a nuestro raciocinio, y que estén ahí dispuestas a dar lucha frente a determinadas situaciones sin que nos asalte el miedo a un probable fracaso? Si el informe meteorológico se equivocó, no me pongo el abrigo y listo! Pero si tengo que tomar una decisión importante para mi vida, arriesgar mi cuerpo en el juego, parece ser para nosotros “otro cantar”.
Y sí, somos débiles. No todos, los hay en los otros extremos. Como siempre, alcanzar los términos medios suena complicado. Ahí mismo, en la gestación de nuestra personalidad está el secreto, un secreto que si develamos correctamente, nos puede dar la llave a un futuro menos dudoso, y las inseguridades no nos van a asaltar ante cada combate.
Pelear, no es, en este caso, hacer uso la fuerza física, obviamente, sin embargo, aún sin puñetazos reales, es el físico el que ponemos en juego. Por eso hay que buscar los medios que nos permitan sobreponernos  sin usar la fuerza. Ni  pelear por pelear, ni hacerlo para inflar nuestro ego, ni para castigar al adversario, pelear para nuestro bienestar…vaya con el objetivo! Una fuerza positiva que venga automáticamente desde nuestro interior, será un impulso invencible para superar algunos problemas, pero como no es fácil, requiere de ejercicio.  Si abandonamos todo con mucha docilidad, no entendimos nada; pero si luchamos contra todo a “puñetazo limpio”, sólo le estamos dando lugar a la ira.
Es nuestra firmeza la que tiene que triunfar contra la ira ajena, no el cuerpo a cuerpo, eso sólo nos deja mal heridos y peor predispuestos para cualquier nueva contienda.
Es tan complicado?

Y ahora, la pregunta del millón: por qué utilicé un caballo en mi diseño?
Je! Porque la figura del caballo, por ejemplo en nuestros sueños, siempre es símbolo de fortaleza y energía física y, qué curioso, a pesar de que afirman que los mecanismos cerebrales que controlan la respuesta emocional del caballo son muy similares a los del ser humano, éstos no son animales agresivos y prefieren huir a combatir! Pum!

jueves, 11 de abril de 2013

Vivir en pose

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Algunas personas suelen vivir “posando”, preparadas eternamente para la foto. Para quienes tenemos afición por la fotografía, suelen convertirse en “ese oscuro objeto del deseo”. Qué lente puede resistirse a la subyugación del sujeto que siempre “sale bien”, lo sorprendas o no, en cualquier captura figurativa? Sin embargo, si logramos ver más allá de la belleza estética de las imágenes, cosa que, a confesión de partes, me cuesta demasiado por mi formación artística, podemos comprender que no hay nada más alejado de la realidad y del buen vivir. Debe ser todo un ejercicio el estar siempre atento a la mirada ajena! Y, después de todo, tanto nos importa? Convivir, ser respetado y exitoso, como ya he comentado en otras publicaciones, se ha convertido en los últimos años en menuda tarea. Pero es necesario que prestemos tanta atención a lo que los demás pretenden de nosotros? Cuándo se nos escapan los límites de nuestras propias inquietudes, volver a encauzarnos es peor que nunca haber transgredido la autoexigencia individual. Para muchos, será natural, para otros, forzoso e imperioso. La competencia es cruel, y vivimos en sociedades cada vez más competitivas. Los discursos adolescentes de hoy, son una clara muestra de esto: “para ganarse una piba, hay que ser todo un dandi”, “para que un pibe me preste atención, debo estar dispuesta a algo más que una miradita provocativa”. El juego, la seducción, la espera, la atención, pasan a un segundo plano…y vamos por más, y hay que jugarse…pero jugarse hacia dónde? Jugarse para quién y por qué?  Ya no hay una única razón por la que estemos dispuestos a hacer locuras, ahora parece ser que tenemos casi la obligación de hacerlas por todos y por siempre. Y qué nos queda? Muchas desazones, dolores de cintura (más “curvadita” no me puedo parar), tatuajes y marcas ridículas que ostentaremos con vergüenza a los ochenta años, perforaciones de aritos que trataremos de ocultar cuando hagamos la cola para cobrar la jubilación, pelos de colores y pelos quemados, flacuras extremas que ponen en peligro nuestra propia salud, formas forzadas y curvas perdidas! Sí, esto es vivir el hoy, todos lo hemos hecho en nuestra juventud pero, sin embargo, las exigencias son cada vez mayores, y se ha perdido la noción de nuestro propio interés. El futuro parece estar tan lejos! Qué curioso, la ciencia pugna por extendernos cada vez más la vida, y nosotros, en todos los sentidos, parecemos querer resistirnos cada vez más a llegar a él.
Preparémonos para la foto, entonces! No se vislumbra alguna salida más respetuosa para con nosotros mismos? Me resisto, pero soy vieja.

martes, 2 de abril de 2013

Altibajos

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Cuando realizaba este diseño, quería expresar un altibajo anímico. Casi inmediatamente pensé que si no lo titulaba de manera que indicara lo yo había querido hacer, probablemente todos aquí hubiéramos “leído” en la gráfica algo diferente. De eso se trata el arte, en definitiva.
Pero qué papel juegan aquí los símbolos? “Los símbolos son la representación perceptible de una idea, con rasgos asociados por una convención socialmente aceptada.” Paf! Visto así, y tratando de trasponerlo a un niño, ha de haber sido menuda tarea la que tuvimos entonces! Y me pregunto: habremos entendido todos lo mismo? Cómo podemos sentirnos tan seguros de que cuando utilizamos nuestros símbolos, como los del lenguaje, estemos todos en sintonía? Piensas tú que “la libertad”, por ejemplo, es aquello mismo que entiendo yo por ella? Yo contigo no me he cruzado jamás, tampoco con mis gobernantes, ni siquiera con el mismísimo Papa, que ahora está tan de moda. Puedo adjudicarme el pleno conocimiento de lo que tú piensas sobre cada uno de estos conceptos tan importantes para nuestro desarrollo, crecimiento y  convivencia? Dicen los psicólogos que los niños comienzan a dominar los sistemas y objetos simbólicos que necesitan para desenvolverse en el mundo a través de un proceso mediado social y semióticamente, por los miembros más experimentados de su cultura. De qué “miembros experimentados” los aprendí yo? De mis padres? Mis maestros? Experimentados desde que óptica? Yo tengo un hijo, adolescente, y mi experiencia cuando nació, y mientras se desarrolló, debo suponer, que ha sido para él “la voz  del sabio”? Fue mi primer y único hijo, qué dominio de la maternidad podía tener yo entonces? Aprendí a ser madre con él! 
Evidentemente el simbolismo pone de relieve un conocimiento subjetivo, y el uso de los símbolos será de “asociación libre”. Menudo problema tenemos ahí, sobre todo en estos tiempos en los que todos parecemos estar hablando de distintas cosas cuando nos referimos a lo mismo!
Recuerdo un fragmento que escribió Simone de Beauvoir en sus “Memorias”, y que me gustaría compartir con ustedes porque expresa perfectamente lo difícil de esta comprensión:
…Mis padres respondían con condescendencia a mis pregun­tas; mi ignorancia se disipaba en cuanto la formulaba. Había, sin embargo, una deficiencia de la que yo tenía conciencia: a los ojos de los adultos, las manchas negras alineadas en los libros se cambiaban en palabras; yo las miraba: para mí tam­bién eran visibles y no sabía verlas. Me habían hecho jugar desde temprano con letras. A los tres años repetía que la o se llama o; la s era una s como una mesa es una mesa; yo conocía más o menos el alfabeto, pero las páginas impresas seguían callándolo. Un día hubo un declic en mi cabeza. Mamá había abierto sobre la mesa de comedor el método Regimbeau; yo contemplaba la imagen de una vaca (vache) y las dos letras c h que se pronunciaban ch. Comprendí de pronto que no poseían un nombre a la manera de los objetos sino que representaban un sonido: comprendí lo que es un signo. Aprendí enseguida a leer. Sin embargo, mi pensamiento se detuvo en el camino. Yo veía en la imagen gráfica el exacto revés del sonido que le correspondía: emanaban juntos de la cosa que expresaban, de manera que su relación no tenía nada de arbitrario. La inteligencia del signo no implicó la de la convención. Por eso me resistí vivamente cuando abuelita quiso enseñarme las notas. Me indicaba con una aguja de tejer los redondeles inscriptos sobre una línea; esa línea, me explicó, indicaba tal tecla del piano. ¿Por qué? ¿Cómo? Yo no veía nada común entre el papel rayado y el teclado…”

Je! Ojalá que los que tienen poder decisión sobre nuestras vidas, aquellos en los que hemos depositado nuestra confianza para que nos guíen, en cualquiera de los órdenes, espiritual, político, educativo, científico…humano…hayan tenido una abuelita similar a la mía, o a la tuya, y que hayan comprendido que el “do” es ese simbolito negro, que puede dibujarse en distintas partes del pentagrama, que suena de variadas maneras, y que representa un sonido que pasa de agudo a grave, o a la inversa, según subamos o  bajemos por las líneas del pentagrama…y que el pentagrama es…
Mmmm! A la luz de la confusión general que hay en el mundo,  me parece que aquí tenemos un problema!
Y como quieren que comprenda, si “todo junto” se escribe separado, y “separado” se escribe todo junto!

domingo, 17 de marzo de 2013

Al final de mi brazo

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Hay un viejo cuento que dice que cierto día, había cuatro ranitas jugando en un jardín y que, en un determinado momento, caen todas a un pozo de agua helada. Si no lograban salir rápidamente de allí, sus vidas corrían serio peligro. Obviamente, la ranita más hábil y fuerte, salió primero, pero las tres mas "débiles", se esforzaban por salvarse cuando oyeron que la otra les gritaba desde el borde del pozo: “ustedes, ya están muertas. No lo lograrán. Resígnense!!!”  Tras unos minutos, una de las ranitas, se dejó llevar por los gritos, y desistió de su empeño hasta desaparecer en el fondo del pozo; pero poco tiempo después, las últimas dos, lograron finalmente salvarse: una porque hizo caso omiso a lo que decía la más fuerte y siguió luchando hasta vencer; y la otra, porque era SORDA!
Las personas anhelamos ser independientes, para ello nos educan desde pequeños, pero, sin embargo, solemos dar demasiada trascendencia a lo que dicen  los demás sobre nosotros. Obviamente el miedo está presente en esa actitud, le tememos al rechazo “social”, y es así como avanzamos dejándonos influenciar, desconfiando de nuestros propios criterios a la hora de tomar decisiones.
Resulta fundamental desarrollar nuestra seguridad individual para vivir nuestra vida con libertad.  Buscar el reconocimiento ajeno suele ser algo que explotan bien los artistas, pero eso no quiere decir que se haga lo que los demás desean o piensan, sino que, por el contrario,  se alcanza cierta satisfacción al lograr una lectura común con el resto o, por qué no?, una visión nueva, particular y original, aún sobre detalles que, inicialmente pudimos haber considerado poca cosa.

La verdadera autonomía nace de nosotros mismos, pero para eso es imprescindible desarrollar una personalidad firme y una gran autoconfianza.


Dijo Francisco Quevedo: "Apocarse es virtud, poder y humildad; dejarse apocar es vileza y delito"

viernes, 8 de marzo de 2013

Día Internacional de la Mujer - 8 de marzo

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Nosotras, las mujeres, en un día como hoy, no sólo tenemos que tener presente todo lo que hemos logrado a fuerza de trabajo y dedicación sino que, también, es imprescindible que no olvidemos que hay que seguir, que todavía falta, que el camino es largo, pero que somos más fuertes de lo que nosotras mismas suponíamos. Obtuvimos espacios en muchos terrenos en los que antes nuestra participación era casi vedada: la política, las ciencias, el trabajo, la economía, las artes, y todo ello sin descuidar nuestros hogares, lo que nos ha agregado, es verdad, un cúmulo de responsabilidades y presiones adicionales, pero que también nos genera un gran orgullo, porque nos descubrimos a nosotras mismas y a nuestra fortaleza día tras día. Hoy nos movemos en la sociedad con libertad, en un entorno de equidad e igualdad, sobre todo en Occidente. Pero en estas fechas es cuando tienen que aparecer los replanteos, los nuevos objetivos y los que han quedado en el tintero o a medio camino. 

En este blog he hecho hincapié desde siempre sobre el tema de la violencia de género. En general, la violencia es despreciable, en cualquiera de sus aspectos, pero en los últimos tiempos no han dejado de asombrarnos los casos de maltrato a mujeres que se difunden en los medios de comunicación. Tenemos que permanecer unidas en esto, no lo podemos permitir, y como género tenemos que entender que básicamente se trata de un sometimiento por disparidad natural de fuerzas, de poder físico, y de aparición del miedo, ese que paraliza. Juntas somos más y más fuertes, no podemos ser espectadoras, y lo que cada una pueda aportar será mucho si lo pensamos desde la suma. No es una batalla, ni una declaración de guerra, simplemente es una reivindicación de la diferencia. Ser distintos no es ser enemigos, al contrario, es en esa diferenciación que se basa, justamente, la atracción. Pero si en algún momento de la historia, lo contrario nos deja de parecer atractivo, no son ni la denigración, ni la humillación, ni el desprecio, ni el golpe los caminos. Es ahí cuando tenemos que recordar que todos pertenecemos al género humano, y que si hemos sido distinguidos con algo más que lo que la naturaleza ha dado a los animales, entonces tenemos que poner en práctica el habla y el raciocinio, nada más y nada menos. 



En el DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER: NO A LA VIOLENCIA DE GÉNERO !!