Ética para Amador de Fernando Savater
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"Ética para Amador" - Ilustración 3D by patzyar - © All Rights Reserved |
“¿Qué pretendo decirte poniendo un «haz lo que quieras» como
lema fundamental de esa ética hacia la que vamos tanteando? Pues sencillamente
(aunque luego resultará que no es tan sencillo, me temo) que hay que dejarse de
órdenes y costumbres, de premios y castigos, en una palabra, de cuanto quiere
dirigirte desde fuera, y que tienes que plantearte todo este asunto desde ti
mismo, desde el fuero interno de tu voluntad. No le preguntes a nadie qué es lo
que debes hacer con tu vida: pregúntatelo a ti mismo. Si deseas saber en qué
puedes emplear mejor tu libertad, no la pierdas poniéndote ya desde el
principio al servicio de otro o de otros, por buenos, sabios y respetables que
sean: interroga sobre el uso de tu libertad… a la libertad misma.”
“Seguro que recuerdas la película Frankenstein, interpretada
por ese entrañable monstruo de monstruos que fue Boris Karloff. Intentamos
verla juntos en la tele cuando eras bastante pequeñajo y tuve que apagar
porque, según me dijiste con elegante franqueza, «me parece que empieza a darme
demasiado miedo». Bueno, pues en la novela de Mary W. Shelley en la que se basa
la película, la criatura hecha de remiendos de cadáveres hace esta confesión a
su ya arrepentido inventor: «Soy malo porque soy desgraciado». Tengo la
impresión de que la mayoría de los supuestos “malos” que corren por el mundo
podrían decir lo mismo cuando fuesen sinceros. Si se comportan de manera hostil
y despiadada con sus semejantes es porque sienten miedo, o soledad, o porque
carecen de cosas necesarias que otros muchos poseen: desgracias, como verás. O
porque padecen la mayor desgracia de todas, la de verse tratados por la mayoría
sin amor ni respeto, tal como le ocurría a la pobre criatura del doctor
Frankenstein, a la que sólo un ciego y una niña quisieron mostrar amistad. No
conozco gente que sea mala de puro feliz ni que martirice al prójimo como señal
de alegría. Todo lo más, hay bastantes que para estar contentos necesitan no
enterarse de los padecimientos que abundan a su alrededor y de algunos de los
cuales son cómplices. Pero la ignorancia, aunque esté satisfecha de sí misma,
también es una forma de desgracia...
Ahora bien: si cuanto más feliz y alegre se siente alguien
menos ganas tendrá de ser malo, ¿no será cosa prudente intentar fomentar todo
lo que posible la felicidad de los demás en lugar de hacerles desgraciados y
por tanto propensos al mal? El que colabora en la desdicha ajena o no hace nada
para ponerle remedio... se la está buscando.”
Fernando Savater
(San Sebastián, 1947)
Filósofo y escritor español dedicado sobre todo a la reflexión sobre la ética. Ha
sido profesor de filosofía durante más de treinta años. Ha escrito más de
cincuenta obras, entre ensayos políticos, literarios y filosóficos, narraciones
y teatro, además de cientos de artículos en la prensa española y extranjera.
Algunos de sus libros han sido traducidos a más de veinte lenguas. Está en
posesión de varios doctorados honoris causa otorgados por universidades de
España, Europa y América, así como de diversas condecoraciones, entre ellas la
Orden del Mérito Constitucional de España, la Gran Cruz del Águila Azteca y es
Chevalier des Arts et Lettres por el Gobierno de Francia. Ética para Amador,
Política para Amador y Las preguntas de la vida, con las que ha tratado de
acercar la filosofía a los jóvenes, se han convertido en auténticos best
sellers. (Fuente: http://www.fernandosavater.com/)
3 comentarios:
Siempre he compartido esa idea: si eres feliz, no te queda sitio para ser malo y hacer infelices a los demás. Los dictadores siempre serán uno amargados, unos acomplejados.
Bonita ilustración, con ese Boris Karloff en su papel de monstruo cadavérico intentando imponerse a la vida.
Un abrazo, Patzy.
Cayetano:
Comparto yo también esa apreciación tuya, por eso me gusta mucho este fragmento de la obra de Savater...hay muchos a los que les vendrían bien un par de estas lecciones. Gracias amigo mío. Un abrazo para ti!
Revuelvo en mi abandonado blog y encuentro una entrada tuya. Sólo significa que seguimos vivos y con ganas. Un saludo Pedro.
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