"El arte es un paso desde lo visible y conocido, hacia lo desconocido." Kalil Gibran

jueves, 5 de abril de 2012

La perla

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La leyenda de la perla de Lilavati:  Bhaskara (1114-1185), también conocido como Bhaskara II, fue un matemático-astrónomo indio, y representa el pico del conocimiento matemático y astronómico en el siglo XII. Alcanzó un conocimiento de cálculo, astronomía, sistemas de numeración y resolución de ecuaciones, que no había sido alcanzado en ninguna parte del mundo durante varios siglos. Sus principales trabajos fueron el Lilavati (sobre aritmética), Bijaganita (Álgebra) y Siddhanta Shiromani (escrito en 1150) que consta de dos partes: Goladhyaya (esfera) y Grahaganita (matemáticas de los planetas).
La reputación que obtuvo por sus obras fue tan grande, que los manuscritos se copiaron durante siglos. En el año 1587 el poeta cortesano Fyzi tradujo el Lilavati al persa, incluyendo la siguiente leyenda:

“Bhaskara II tuvo una hija a la que puso por nombre Lilavati. Al nacer la niña, su padre consultó a los astrólogos sobre el destino de ésta,  y el horóscopo reveló que nunca se casaría. Transcurrido un tiempo, otro astrólogo le sugirió que llevase a su hija a vivir a sitio cercano al mar, ya que solamente allí ésta podría vencer al oráculo. La joven, entonces,  se estableció en el sitio indicado,  y, después de un tiempo, pidió su mano un joven hermoso, amable y de buena posición social. Fijaron la fecha y la hora de la ceremonia invitando a sus familiares.
Cabe aclarar que, por entonces, los hindúes medían las horas del día ayudándose con una especie de reloj de agua al que denominaban ´cilindro del tiempo´: artificio cilíndrico con un pequeño orificio en la base, que se colocaba en el interior de un recipiente con agua. A medida que el agua iba entrando al cilindro por ese orificio, éste iba pesando más, hasta que  llegaba un momento en el que se hundía dentro del recipiente. Se hacían cálculos previos para que el cilindro se hundiese a una hora determinada, y así poder medir el tiempo.
El día de la ceremonia, el padre de Lilavati preparó muy bien el reloj para que se hundiese a la hora convenida para ir al templo. Sin embargo, el destino le fue adverso a la joven, ya que una de las veces que había ido a mirar el reloj, se le cayó una perla de su vestido que obstruyó el orificio del cilindro, por lo que, al no entrar más agua, el reloj no funcionó y se le pasó la hora de la ceremonia! Hubo que fijar una nueva fecha para el casamiento pero, finalmente,  el novio huyó del compromiso, y la boda jamás se llevó a cabo.
El matemático aceptó que no se puede luchar contra el destino, y para consolar a su hija le dijo que escribiría un libro muy hermoso al que pondría su nombre, y que los hombres de las generaciones futuras se acordarían de ella mucho más que si hubiese tenido hijos.”


En efecto, esto es lo que ha sucedido, ya que esta leyenda ha traspasado las fronteras del espacio y el tiempo.

4 comentarios:

rodolfo pace dijo...

Matemática aplicada, cálculo de probabilidades, destino marcado, injerencia divina, suerte, circunstancias a las que apelamos para explicar lo inexplicable o para justificar nuestras propias faltas o virtudes.
Siempre cada intervención tuya es un regocijo visual y un golpe a la modorra de nuestro pensamiento lineal.
Saludos y respetos!!

Patzy dijo...

Me fascinó esta mezcla de la ciencia y el arte. Yo nací entre artistas, y llevo el arte en mi alma, pero desde que me dejé subyugar por la ciencia, la de la naturaleza, la del ambiente, aumenté mis compromisos, conmigo misma y con los demás. Siento que pongo 2 granitos de arena, uno espiritual, cuando pinto o realizo algún diseño, y otro terrenal, cuando enseño a mis alumnos, por ejemplo, a cuidar los recursos naturales. Estoy tan loca que para mí no existe una barrera divisoria, y el que cuida un jardín, o protege a los animales, es tan "artista" como el que canta o escribe poesía. El libro que Bhaskara II dedicó a su hija, el "Lilavati", fue un libro de aritmética pero, además, fue el regalo de amor de un padre: un libro de ciencias, con el nombre de su hija!!! Y la hizo inmortal, cumplió su promesa. No hay límites, Je! Gracias Rodo!!!! Un abrazoooo

Cayetano dijo...

De tanto mirarnos el ombligo los de occidente, a veces damos la espalda al conocimiento oriental, chino o hindú.
Un saludo.

Patzy dijo...

Pecamos de ignorar tanta cultura milenaria, verdad? Aquí en América, también somos pecadores...solemos "tener ojo" solo para aquello que provenga del viejo continente,como fuente de todo, como dueños de la historia, y en esa veneración dejamos por el camino a los Mayas, los Aztecas, los Incas... y de Argentina: tehuelches, mapuches, diaguitas, calchaquíes, onas...tantos otros amerindios, muchas veces ignorados y, lamentablemente, tampoco se respeta hoy a su descendencia. Próximos al 18 de abril, "día del aborigen", aprovecho esta mención aquí, para dejar asentado mi respeto y admiración por todos ellos. Gracias Cayetano por tu visita y comentario. Un abrazoooo

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