"El arte es un paso desde lo visible y conocido, hacia lo desconocido." Kalil Gibran

martes, 21 de octubre de 2014

Silencio

Ilustrando a ... Clarice Lispector



"El silencio" - 3D Digital Illustration by Patzyar - © All Rights Reserved




"Es tan vasto el silencio de la noche en la montaña. Y tan despoblado. En vano uno intenta trabajar para no oírlo, pensar rápidamente para disimularlo. O inventar un programa, frágil punto que mal nos une al súbitamente improbable día de mañana. Cómo superar esa paz que nos acecha. Silencio tan grande que la desesperación tiene vergüenza. Montañas tan altas que la desesperación tiene vergüenza. Los oídos se afilan, la cabeza se inclina, el cuerpo todo escucha: ningún rumor. Ningún gallo. Cómo estar al alcance de esa profunda meditación del silencio. De ese silencio sin memoria de palabras. Si es muerte, cómo alcanzarla. 

Es un silencio que no duerme: es insomne; inmóvil, pero insomne; y sin fantasmas. Es terrible: sin ningún fantasma. Inútil querer probarlo con la posibilidad de una puerta que se abra crujiendo, de una cortina que se abra y diga algo. Está vacío y sin promesas. Si por lo menos se escuchara al viento. El viento es ira, la ira es vida. O nieve. La nieve es muda pero deja rastro, lo emblanquece todo, los niños ríen, los pasos resuenan y dejan huella. Hay una continuidad que es la vida. Pero este silencio no deja señales. No se puede hablar del silencio como se habla de la nieve. No se puede decir a nadie como se diría de la nieve: ¿oíste el silencio de esta noche? El que lo escuchó, no lo dice. 
La noche desciende con las pequeñas alegrías de quien enciende lámparas, con el cansancio que tanto justifica el día. Los niños de Berna se duermen, se cierran las últimas puertas. Las calles brillan en las piedras del suelo y brillan ya vacías. Y al final se apagan las luces más distantes. 
Pero este primer silencio todavía no es el silencio. Que espere, pues las hojas de los árboles todavía se acomodarán mejor, algún paso tardío tal vez se oiga con esperanza por las escaleras. 
Pero hay un momento en que del cuerpo descansado se eleva el espíritu atento, y de la tierra, la luna alta. Entonces él, el silencio, aparece. 
El corazón late al reconocerlo. 
Se puede pensar rápidamente en el día que pasó. O en los amigos que pasaron y para siempre se perdieron. Pero es inútil huir: el silencio está ahí. Aun el sufrimiento peor, el de la amistad perdida, es sólo fuga. Pues si al principio el silencio parece aguardar una respuesta -cómo ardemos por ser llamados a responder-, pronto se descubre que de ti nada exige, quizás tan sólo tu silencio. Cuántas horas se pierden en la oscuridad suponiendo que el silencio te juzga, como esperamos en vano ser juzgados por Dios. Surgen las justificaciones, trágicas justificaciones forzadas, humildes disculpas hasta la indignidad. Tan suave es para el ser humano mostrar al fin su indignidad y ser perdonado con la justificación de que es un ser humano humillado de nacimiento. 
Hasta que se descubre que él ni siquiera quiere su indignidad. Él es el silencio. 
Puede intentar engañársele, también. Se deja caer como por casualidad el libro de cabecera en el suelo. Pero, horror, el libro cae dentro del silencio y se pierde en la muda y quieta vorágine de éste. ¿Y si un pájaro enloquecido cantara? Esperanza inútil. El canto apenas atravesaría como una leve flauta el silencio. 
Entonces, si se tiene valor, no se lucha más. Se entra en él, se va con él, nosotros los únicos fantasmas de una noche en Berna. Que entre. Que no espere el resto de la oscuridad delante de él, sólo él mismo. Será como si estuviéramos en un navío tan descomunalmente grande que ignoráramos estar en un navío. Y éste navegara tan largamente que ignoráramos que nos estamos moviendo. Más de eso, nadie puede. Vivir en la orla de la muerte y de las estrellas es una vibración más tensa de lo que las venas pueden soportar. No hay, siquiera, un hijo de astro y de mujer como intermediario piadoso. El corazón tiene que presentarse frente a la nada sólito y sólito latir alto en las tinieblas. Sólo se escucha en los oídos el propio corazón. Cuando éste se presenta completamente desnudo, no es comunicación, es sumisión. Además, nosotros no fuimos hechos sino para el pequeño silencio. 
Si no se tiene valor, que no se entre. Que se espere el resto de la oscuridad frente al silencio, sólo los pies mojados por la espuma de algo que se expande dentro de nosotros. Que se espere. Un insoluble por otro. Uno al lado del otro, dos cosas que no se ven en la oscuridad. Que se espere. No el fin del silencio, sino la ayuda bendita de un tercer elemento, la luz de la aurora. 
Después, nunca más se olvida. Es inútil intentar huir a otra ciudad. Porque cuando menos se lo espera, se puede reconocerlo de repente. Al atravesar la calle en medio de las bocinas de los autos. Entre una carcajada fantasmagórica y otra. Después de una palabra dicha. A veces, en el mismo corazón de la palabra. Los oídos se asombran, la mirada se desvanece: helo ahí. Y desde entonces, él es fantasma."
Clarice Lispector 

Clarice Lispector (Chechelnik, 10 de diciembre de 1920 - Río de Janeiro, 9 de diciembre de 1977) fue una escritora brasileña de origen judío, considerada una de las más importantes escritoras brasileñas del siglo XX. Pertenece a la tercera fase del modernismo, el de la Generación del 45 brasileña. De difícil clasificación, ella misma definía su estilo como un "no estilo". Aunque su especialidad ha sido el relato, dejó un legado importante en novelas, como "La pasión según G. H."y "La hora de la estrella", además de una producción menor en libros infantiles, poemas y pintura.

sábado, 13 de septiembre de 2014

No te detengas

Ilustrando a ... Walt Whitman...


"No te detengas" - Digital 3D Illustration by Patzyar
sobre foto propia de Sestri Levante, Italia - © All Rights Reserved

NO TE DETENGAS

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ...
Walt Whitman


Walt Whitman (West Hills, condado de Suffolk, Nueva York, 31 de mayo de 1819 – Camden, Nueva Jersey, 26 de marzo de 1892) fue un poeta, ensayista, periodista y humanista estadounidense. Su trabajo se inscribe en la transición entre el trascendentalismo y el realismo filosófico, incorporando ambos movimientos a su obra. Whitman está entre los más influyentes escritores del canon estadounidense (del que ha sido considerado su centro) y ha sido llamado el padre del verso libre.
Considerado como el padre de la moderna poesía estadounidense, su influencia ha sido amplia también fuera de ese país. Entre los escritores que se han visto marcados por su obra figuran Rubén Darío, Wallace Stevens, León Felipe, D.H. Lawrence, T.S. Eliot, Fernando Pessoa, Pablo de Rokha, Federico García Lorca, Hart Crane, Jorge Luis Borges,Pablo Neruda, Ernesto Cardenal, Allen Ginsberg o John Ashbery, entre otros. 
Su obra maestra, "Hojas de hierba", fue publicada en 1855, costeada por él mismo. El libro fue una tentativa de tender los brazos hacia el ciudadano común con una épica americana. La obra fue revisada y ampliada durante el resto de su vida, siendo publicada la edición definitiva en 1892. Luego de un derrame al final de su vida, se trasladó a Camden, Nueva Jersey, donde su salud empeoró. Murió a los 72 años y su funeral se convirtió en un espectáculo público. 
El poeta se refirió a temas políticos durante toda su vida. Apoyó la cláusula Wilmot y se opuso a la extensión de la esclavitud, si bien fue muy crítico con el movimiento abolicionista. En 1865 escribió el famoso poema "O Captain! My Captain!" (¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán!) en homenaje a Abraham Lincoln después de su asesinato. (Fuente: Wikipedia)

domingo, 7 de septiembre de 2014

Después de todo...

Ilustrando ... cartas de amor de grandes personajes...


"Después de todo" - 3D Digital illustration by Patzyar - © All Rights Reserved

Después de todo, fueron hombres y mujeres…humanos, como nosotros, y más tarde o más temprano abrieron los corazones en sus cartas de amor. Sus ansias y sus deseos quedaron allí, y sus manuscritos no difieren mucho de lo que cualquiera de nosotros puede haber escrito alguna vez en el arrebato de la pasión. Los bibliógrafos, los periodistas u otros escritores se han metido en esos mundos privados aunque, sin lugar a dudas, la gran diferencia entre ellos y nosotros, radica en "lo privado" de la privacidad; la de ellos ha sido invadida, la nuestra ha quedado herrumbrada en algún cajón de los tesoros de la juventud.

- De Salvador Dalí:
"Gala me ha dado, en el verdadero sentido de la palabra, la estructura que faltaba en mi vida. Yo no existía más que en un saco lleno de agujeros, blando y borroso, siempre en busca de una muleta. Ciñéndome a Gala he encontrado una columna vertebral y, haciendo el amor con ella, he rellenado mi piel. Hasta este momento mi esperma se perdía por la masturbación como arrojado a la nada, con Gala lo he recuperado y me ha vivificado. Primero creí que ella iba a devorarme; pero por el contrario, me ha enseñado a comer lo real. Firmando mis cuadros como Gala-Dalí, no hago más que dar nombre a una verdad existencial, porque no existiría sin mi gemela Gala".

- De Oscar Wilde:
“Mi niño,Tu soneto es encantador, y es una maravilla que esos labios tuyos, rojos como pétalos de rosa, estén hechos tanto para la locura de la música y las canciones como para la locura de besar. Tu delgada alma dorada camina en el medio de la pasión y la poesía. Sé que Jacinto, a quien Apolo amaba con tanta locura, era tú en los tiempos de Grecia. ¿Por qué estás solo en Londres, y cuándo vas a Salisbury? Ve allá a enfriar tus manos en el Crepúsculo gris de las cosas góticas, y ven aquí cuando quieras. Es un lugar encantador en el que solo faltas tú; pero ve a Salisbury primero.
Siempre, con imperecedero amor, tuyo”.

- De Víctor Hugo:
"Mi adorable y adorada,Me he estado preguntando si tal felicidad no es un sueño. Me parece que lo que siento no es terrenal. Todavía no logro comprender este cielo sin nubes. Toda mi alma es tuya. Mi Adele, por qué no hay otra palabra para esto aparte de ‘alegría’ ¿Es porque el discurso humano no tiene el poder de expresar tanta felicidad?  Temo que de repente despierte de este sueño divino. ¡Oh! ¡Ahora eres mía! ¡Por fin eres mía! Pronto, en unos meses, tal vez, mi angel dormirá en mis brazos, despertará en mis brazos, vivirá ahí. ¡Todos tus pensamientos, todo el tiempo, todas tus miradas serán para mí; todos mis pensamientos, todo el tiempo, todas mis miradas serán para ti!
Adiós, mi ángel, mi amada Adele. ¡Adiós!
Todavía estoy lejos de ti, pero puedo soñar contigo. Pronto, quizás, estarás a mi lado.
Adiós; perdón por el delirio de tu esposo que te abraza y que te adora, tanto en esta vida como en la otra".

- De James Joyce:
"Tú eres mi amor. Me tiene completamente en tu poder. Sé y siento que si en el futuro escribo algo bueno y noble debo hacerlo solo oyendo las puertas de tu corazón. Me gustaría que mi vida transcurriera a tu lado, hasta que nos convirtamos en un mismo ser que morirá cuando llegue el momento".

- De Ludwig van Beethoven:
"...Incluso cuando estoy en cama mis pensamientos van a hacia ti, mi eternamente querida, ahora y entonces alegremente, después otra vez tristemente, esperando para saber si el Destino oirá nuestra plegaria, para hacer frente a vida que debo vivir en conjunto contigo o nunca verte. Sí, estoy resuelto a ser un extranjero vagabundo hasta que pueda volar a tus brazos y decir que he encontrado mi hogar verdadero con usted y envuelto en tus brazos puedo dejar que mi alma flote hasta el reino de almas bendecidos. Ay!, desafortunadamente debe ser así. Debes estar tranquila, tanto más pues sabes que te soy fiel; ninguna otra mujer podrá nunca poseer mi corazón, nunca, nunca. Oh Dios, por qué debe uno ser separado de aquella que le es tan querida. Para más, mi vida en Viena es actualmente desgraciada.Tu amor me ha hecho el más feliz y el más infeliz de los mortales. A mi edad necesito estabilidad y regularidad en mi vida, puede esto coexistir con nuestra relación? Ángel, acabo de oír que va el correo cada día, y por lo tanto debo cerrar ésta, de modo que puedas recibirla la inmediatamente. Mantente tranquila; solamente al considerar tranquilamente nuestras vidas podremos alcanzar nuestro propósito de vivir juntos. Mantente tranquila, amame, hoy, ayer. Qué nostalgia llena de lágrimas por tí, por tí, por tí, mi vida, mi todo. Todos los buenos deseos a tí. Oh, continúa amándome, nunca juzgues mal el corazón fiel de tu amado.Siempre tuyo. Siempre mía. Siempre de ambos "

viernes, 25 de julio de 2014

Fuegos

Ilustrando a ...Marguerite Yourcenar


“Me dejas tu alma entre las manos”
3D Digtal Illustration by Patzyar - © All Rights Reserved

"...Espero que este libro no sea leído jamás. Existe entre nosotros algo mejor que un amor: una complicidad. Cuando estas ausente, tu figura se dilata hasta el punto de llenar el universo. Pasas al estado fluido, que es el de los fantasmas. Cuando estas presente, tu figura se condensa; alcanzas las concentraciones de los metales más pesados, del iridio, del mercurio. Muero de ese peso, cuando me cae en el corazón. Soledad... Yo no creo como ellos creen, no vivo como ellos viven, no amo como ellos aman... Moriré como ellos mueren. El alcohol desembriaga. Después de beber sorbitos de coñac, ya no pienso en ti. En el avión, cerca de ti, ya no le tengo miedo al peligro. Uno solo muere cuando está solo. ¿Te has dado cuenta de que aquellos a quienes fusilan se desploman, caen de rodillas? Con el cuerpo flojo, pese a las cuerdas, se doblan como si se desvanecieran una vez pasado todo. Hacen como yo. Adoran a su muerte. No hay amor desgraciado: no se posee sino lo que no se posee. No hay amor feliz: lo que se posee, ya no se posee. No hay nada que temer. He tocado fondo. No puedo caer más bajo que tu corazón. Un corazón es tal vez algo sucio. Pertenece a las tablas de anatomía y al mostrador del carnicero. Yo prefiero tu cuerpo. ¿A dónde huir? Tú llenas el mundo. No puedo huir más que en ti. Por mucho que yo cambie, mi destino no cambia. Cualquier figura puede inscribirse en el interior de un círculo. Soporto tus defectos. Uno se resigna a los defectos de Dios. Soporto tu ausencia. Uno se resigna a la ausencia de Dios. ... Le guardaba rencor por haberle llevado, siendo niño, a los baños de la Estigia para inmunizarlo contra el miedo, como si el heroísmo no consistiera en ser vulnerable... No darse ya es seguir dándose. Es dar nuestro sacrificio. No hay nada más sucio que el amor propio. Lo único horrible es no servir para nada. Haz de mi lo que quieras, incluso una pantalla, incluso un metal buen conductor. No tengo miedo de los espectros. Solo son terribles los vivos, porque poseen un cuerpo. Amar con los ojos cerrados es amar como un ciego. Amar con los ojos abiertos tal vez sea amar como un loco: es aceptarlo todo apasionadamente. Yo te amo como una loca. Aun me queda una sucia esperanza. Cuento, a pesar mío, con una solución de continuidad del instinto: lo equivalente, en la vida del corazón, al acto del distraído que se equivoca de nombres y de puertas. Te deseo con horror una traición de Camilo, un fracaso junto a Claudio y un escándalo que te aleje de Hipólito. No me importa cuál sea el paso en falso que te haga caer sobre mi cuerpo. Se llega virgen a todos los acontecimientos de la vida. Tengo miedo de no saber cómo arreglármelas con mi dolor. Un dios que quiere que yo viva te ha ordenado que dejes de amarme. No soporto bien la felicidad. Falta de costumbre. En tus brazos, lo único que yo podía hacer era morir. Utilidad del amor. Los voluptuosos se las componen para realizar sin el la exploración del placer. No se sabe qué hacer con el deleite durante una serie de experiencias sobre la mezcla y combinación de cuerpos. Después, se da uno cuenta de que aún quedan descubrimientos por hacer en tan oscuro hemisferio. Necesitábamos el amor para que nos enseñara el Dolor. Nunca he conocido otra cosa que no fuera la adoración o el desenfreno... ¿Qué estoy diciendo? Nunca he conocido sino la adoración o la compasión. Los cristianos rezan ante la cruz y la besan. Les basta ese trozo de madera, aun cuando de él no cuelgue ningún Salvador. El respeto debido a los ajusticiados acaba por ennoblecer el inmundo aparato del suplicio: no basta con amar a las criaturas; hay que adorar asimismo su miseria, su envilecimiento, su desdicha. Cuando lo pierdo todo, me queda Dios. Si pierdo a Dios, vuelvo a encontrarte. No se puede poseer al mismo tiempo la noche inmensa y el sol. Cuando vuelvo a verte, todo se torna límpido. Acepto sufrir. ¿Y tú te vas? ¿Te vas? No, no te vas: yo te retengo... Me dejas tu alma entre las manos como si fuera un manto. ¿Próximo? No, estas más cerca aun. Te compadezco como a mi misma. Se dice loco de alegría. También podría decirse: cuerdo de dolor. Hace seis días, hace seis meses, hizo seis años, hará seis siglos... Ah! Morir para detener el Tiempo.... El amor es un castigo. Somos castigados por no haber podido quedarnos solos. Hay que amar mucho a una persona para arriesgarse a padecer. Tengo que amarte mucho para ser capaz de padecerte. Tus cabellos, tus manos, tu sonrisa recuerdan desde lejos a alguien que yo adoro. ¿Y a quien? A ti. ¿Ingenio? ¿En el dolor? Puede ser, pues hay sal en las lágrimas... ¿Miedo de nada? Tengo miedo de ti. Dejar de ser amada es convertirse en invisible. Tú ya no te das cuenta de que poseo un cuerpo. Entre la muerte y nosotros no hay, en ocasiones, sino la densidad de un único ser. Una vez desaparecido ese ser, ya no queda más que la muerte. ¡Que insípido hubiera sido ser feliz! Debo cada uno de mis gustos a la influencia de amigos de paso, como si yo no pudiera aceptar al mundo, sino por mediación de unas manos humanas. De Hyacinthe me quedo el amor a las flores, de Philippe la afición a los viajes, de Celeste el amor a la medicina, de Alexis el gusto por los encajes. Y de ti ¿por que no el amor a la Muerte? No me matare. Se olvidan tan pronto de los muertos... No puede construirse una felicidad sino sobre unos cimientos de desesperación. creo que voy a poder ponerme a construir. Que no se acuse a nadie de mi vida. No se trata de un suicidio. Solo se trata de batir un récord..."

Fragmento de “Fuegos”, de Marguerite Yourcenar


Poeta, novelista, dramaturga y traductora francesa, Marguerite Yourcenar nació en Bruselas, Bélgica, de padre francés y madre belga. En 1947 adoptó la nacionalidad estadounidense, pero escribió sólo en francés. 

Su novela más famosa, unánimemente elogiada por la crítica, fue Memorias de Adriano (1951), una autobiografía novelada del emperador romano, bajo la forma de cartas escritas por éste a su sobrino. 
Su literatura se caracteriza por su conocimiento de las civilizaciones antiguas y de la historia, y su afán por comprender las motivaciones humanas. En 1980 Yourcenar se convirtió en la primera mujer que ingresó en la Academia Francesa. En 1986 fue galardonada con la Legión de Honor francesa. 
“Fuegos” es el resultado del amor no correspondida de Marguerite Yourcenar por su editor, André Fraigneau. La obra se compone de nueve prosas líricas inspiradas en mitos griegos y unidas por fragmentos de la autora que ella definió como “una cierta noción del amor”. 
En el prólogo a la primera edición, la propia Yourcenar confesó que los textos eran transposiciones de una experiencia personal: 

“Detrás de ese muro se da el más inquietante de los bailes de disfraces: aquel en que uno se disfraza de sí mismo”.

domingo, 29 de junio de 2014

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Ilustrando...a Julio Cortázar



"Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj"
Ilustración by patzyar - © All Rights Reserved

“Piensa esto: Cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearas contigo. Te regalan –no lo saben, lo terrible que es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se te rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.” Julio Cortázar


Un texto provocativo, que invita a pensar…sobre cómo el tiempo ha sido “encerrado” en un objeto de consumo. Cuando te regalan un reloj, te regalan los límites de tu tiempo, un tiempo acotado sobre el que te crean una obligación. Dejas de ser sujeto, para ser "tú" el objeto del sujeto "tiempo". (Patzy)


lunes, 23 de junio de 2014

Ilustrando...

"De cartón piedra", de Joan Manuel Serrat


"De cartón piedra" - Serie ilustraciones digitales by Patzyar - © All Rights Reserved

"...Ella esperaba en su vitrina 
verme doblar aquella esquina 
como una novia. 
Como un pajarillo, pidiéndome: 
libérame, libérame... 
y huyamos a escribir la historia. 

De una pedrada me cargué el cristal 
y corrí, corrí con ella hasta mi portal. 
Todo su cuerpo me tembló en los brazos. 
Nos sonreía la luna de marzo. 
Bajo la lluvia bailamos un vals, 
un, dos, tres,... un, dos, tres... todo daba igual, 
y yo le hablaba de nuestro futuro, 
y ella lloraba en silencio... ¡os lo juro! ..."




"...Y entonces, llegaron ellos... 
Me sacaron a empujones de mi casa 
y me encerraron entre estas cuatro paredes blancas, 
donde vienen a verme mis amigos 
de mes en mes, de dos en dos y de seis a siete..."

sábado, 10 de mayo de 2014

La rosa profunda

"La rosa profunda"-3D Dgital art by Patzyar -© All Rights Reserved

“La rosa profunda” es un libro que reúne la poesía que Jorge Luis Borges escribió entre 1972 y 1975. Su título alude a la rosa eterna de los poetas; la rosa invisible soñada por Milton; esa que Borges, ciego, ya no distingue pero que es para él imagen del mundo.
Sobre la inspiración poética, dice Borges en su prólogo:

“…En lo que me concierne, el proceso es más o menos invariable. Empiezo por divisar una forma, una suerte de isla remota, que será después un relato o una poesía. Veo el fin y veo el principio, no lo que se halla entre los dos. Esto gradualmente me es revelado, cuando los astros o el azar son propicios. Más de una vez tengo que desandar el camino por la zona de sombra. Trato de intervenir lo menos posible en la evolución de la obra. No quiero que la tuerzan mis opiniones, que, sin duda, son baladíes. El concepto de arte comprometido es una ingenuidad, porque nadie sabe del todo lo que ejecuta. Un escritor, admitió Kipling, puede concebir una fábula, pero no penetrar su moraleja. Debe ser leal a su imaginación, y no a las meras circunstancias efímeras de una supuesta "realidad"…”La misión del poeta sería restituir a la palabra, siquiera de un modo parcial, su primitiva y ahora oculta virtud. Dos deberes tendría todo verso: comunicar un hecho preciso y tocarnos físicamente, como la cercanía del mar…”Al término de tantos -y demasiados- años de ejercicio de la literatura, no profeso una estética. ¿A qué agregar a los límites naturales que nos impone el hábito los de una teoría cualquiera? Las teorías, como las convicciones de orden político o religioso, no son otra cosa que estímulos…”Al recorrer las pruebas de este libro, advirtieron con algún desagrado que la ceguera ocupa un lugar plañidero que no ocupa en mi vida. La ceguera es una clausura, pero también es una liberación, una soledad propicia a las invenciones, una llave y un álgebra”.
 
Las rosas son símbolos antiguos del amor y de la belleza, eran sagradas para un número considerable de deidades femeninas de la antigüedad, y se las utiliza a menudo como símbolo de la Virgen María.
Las rosas son tan importantes que de ellas derivan términos como color rosa o rojo en una considerable variedad de idiomas.
El cultivo de la rosa es antiquísimo. Los primeros híbridos se realizaron entre especies europeas, a las que se les fueron incorporando paulatinamente los genomas de las especies asiáticas. La primera imagen de una especie de Rosa se encuentra en la Isla de Cnossos, Grecia, y corresponde al siglo XVI a.c. La Isla de Rhodas, también en Grecia, recibió ese nombre por el cultivo de las rosas; existen monedas de esa isla, de hace 4000 A.C, con imágenes de ellas. Las rosas se cultivaban también en los famosos jardines de Babilonia (2845 a. C.). Fueron muy populares también entre griegos y romanos. En la "Iliada", Afrodita embalsama con aceite de rosas el cuerpo muerto de Héctor. En Sybaris (poblado por los sibaritas, que gustaban de pasarla bien) los habitantes pudientes llenaban sus colchones con pétalos de rosas, de allí la expresión actual de ser criado en un "lecho de rosas".
Desde la antigüedad, el cultivo de rosales estaba muy difundido, y los primeros datos de su utilización ornamental se remontan a Creta (siglo XVII a. C.).
La rosa también era considerada como símbolo de belleza por babilonios, sirios, egipcios, romanos y griegos. En Egipto y Grecia tuvo una especial relevancia, y mucho más en Roma.
Los romanos cultivaron la rosa intensamente, siendo utilizados sus pétalos para ornamento, así como la planta en los jardines en una zona denominada Rosetum.
Tras la Edad Media, su cultivo se restringió a Monasterios, y vuelve a surgir la pasión por el cultivo del Rosal. Un ejemplo de ello fue la emperatriz Josefina que, a partir de 1802 en su Palacio de la Malmaison, llegó a poseer una colección de 650 rosales.
Hoy en día la rosa es ya una de las flores más representativas en casi todas las sociedades, no sólo por sus abundantes colores, sino por su profunda carga emotiva. Incluso la forma de tomar las rosas o de entregarlas, así como la variedad de colores en las que se presenta tienen su propio significado.
Sin embargo, la asociación de las rosas con el romance puede surgir en parte de la historia de Cloris: Céfiro, dios del viento del oeste, se enamoró de ella, la secuestró y dio el dominio de las flores como regalo de bodas. Otra  conexión más clara surge de las historias de Afrodita, la deidad del amor, quien dio rosas a su hijo Eros (conocido para los romanos como Cupido).

La rosa,
la inmarcesible rosa que no canto,
la que es peso y fragancia,
la del negro jardín de la alta noche,
la de cualquier jardín y cualquier tarde,
la rosa que resurge de la tenue
ceniza por el arte de la alquimia,
la rosa de los persas y de Ariosto,
la que siempre está sola,
la que siempre es la rosa de las rosas,
la joven flor platónica,
la ardiente y ciega rosa que no canto,
la rosa inalcanzable.


“La rosa” de Jorge Luis Borges