"El arte es un paso desde lo visible y conocido, hacia lo desconocido." Kalil Gibran

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sábado, 22 de octubre de 2016

Ilustrando...

No te enamores de una mujer que lee 

de Simone de Beauvoir


"No te enamores de una mujer que lee" - Ilustración 3D by patzyar© All Rights Reserved

No te enamores.
No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe.
No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca.
No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma. No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.
No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y vertigue un inmenso horror por las injusticias. No te enamores de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.
No te enamores de una mujer intensa, lúdica y lúcida e irreverente.
No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, 
una mujer así, JAMAS se regresa.


Simone de Beauvoir

Nació en París el 9 de enero de 1908 en el seno de una familia de la burguesía católica.
A los veintiún años acabó su licenciatura en Filosofía.
Conoció en 1929 a Jean-Paul Sartre en la Sorbona, cuando ambos ejercían como profesores de Filosofía, quien fue decisivo, según ella "el acontecimiento fundamental de mi existencia". Estuvieron unidos intelectual y sentimentalmente hasta que Sartre falleció en 1980. Con él llevó a cabo una serie de principios basados en su concepción de la mujer y de la pareja.
Es profesora de filosofía hasta 1943, año en que fue expulsada de la Educación Nacional tras ser denunciada por la madre de una de las numerosas alumnas a las que sedujo desde su cátedra. Después trabaja como redactora de la revista Tempes modernes, dirigida por Sartre.
Su filosofía, el existencialismo y su compromiso político de izquierdas entraron en crisis ante las consecuencias de la II Guerra Mundial. Se le reprocha el nulo compromiso tanto suyo como de Sartre en favor de la Resistencia contra la ocupación alemana.
En su primera novela, La invitada (1943), trató los dilemas existencialistas de la libertad y la responsabilidad individual, que seguirán apareciendo en novelas posteriores como La sangre de los otros (1944) y Los mandarines (1954), por la que consiguió el Premio Goncourt.
Sus tesis existencialistas aparecen también en sus obras autobiográficas, entre las que destacanMemorias de una joven de buena familia (también conocida como Memorias de una joven formal) (1958) y Final de cuentas (1972). Entre sus ensayos destaca El segundo sexo (1949), análisis que se ha convertido en la piedra angular del feminismo, y que examina, desde una perspectiva histórica, social y filosófica, la alienación de la mujer. Fue al cumplir los 40 cuando Simone empieza a plantearse cómo había vivido "el hecho de ser mujer". Y aunque reconoce "no haber tenido nunca sentimiento de inferioridad ni que la feminidad fuera una carga para ella", sí ha visto que muchas mujeres sienten haber vivido como "seres relativos". De estas cuestiones nace 'El segundo sexo', que se articula en dos tomos: 'Los hechos y los mitos' y 'La experiencia vivida'. Defendió el trabajo como la "única manera que garantiza a la mujer una libertad concreta", pues gracias a él la mujer puede franquear "en gran parte la distancia que le separa del hombre".
Autora de La vejez (1970), sobre el proceso de envejecimiento, en 1981 publicaría "La ceremonia del adiós" en la que se ofrece una controvertida visión de sus relaciones con el escritor Jean-Paul Sartre.
Simone de Beauvoir falleció el 14 abril de 1986 en París. (Fuente:http://www.buscabiografias.com/)

Obras: Novela -La invitada. (1943) -La sangre de los otros (1945) -Todos los hombres son mortales (1946)-Los mandarines (1954, Premio Goncourt)-Las bellas imágenes (1966)-La mujer rota (1968)-Cuando predomina lo espiritual (1979)
Ensayo -Para qué la acción (1944)-Para una moral de la ambigüedad (1947)-El existencialismo y la sabiduría de los pueblos (1948)-America al dia (1948)-El segundo sexo (1949)-El pensamiento político de la derecha (1955)-La larga marcha (Ensayo sobre China) (1957)-La vejez (año 1970)
Memorias y diarios -Norteamérica día a día (1948)-Memorias de una joven formal (1958)-La plenitud de la vida (1960)-La fuerza de las cosas (1963)-Una muerte muy dulce (1964)-Final de cuentas (1972)-La ceremonia del adiós (1981)-Diario de guerra: septiembre 1939-enero 1941 -Cahiers de jeunesse, 1926-1930

martes, 24 de mayo de 2016

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Ética para Amador de Fernando Savater


"Ética para Amador" - Ilustración 3D by patzyar© All Rights Reserved

“¿Qué pretendo decirte poniendo un «haz lo que quieras» como lema fundamental de esa ética hacia la que vamos tanteando? Pues sencillamente (aunque luego resultará que no es tan sencillo, me temo) que hay que dejarse de órdenes y costumbres, de premios y castigos, en una palabra, de cuanto quiere dirigirte desde fuera, y que tienes que plantearte todo este asunto desde ti mismo, desde el fuero interno de tu voluntad. No le preguntes a nadie qué es lo que debes hacer con tu vida: pregúntatelo a ti mismo. Si deseas saber en qué puedes emplear mejor tu libertad, no la pierdas poniéndote ya desde el principio al servicio de otro o de otros, por buenos, sabios y respetables que sean: interroga sobre el uso de tu libertad… a la libertad misma.”
“Seguro que recuerdas la película Frankenstein, interpretada por ese entrañable monstruo de monstruos que fue Boris Karloff. Intentamos verla juntos en la tele cuando eras bastante pequeñajo y tuve que apagar porque, según me dijiste con elegante franqueza, «me parece que empieza a darme demasiado miedo». Bueno, pues en la novela de Mary W. Shelley en la que se basa la película, la criatura hecha de remiendos de cadáveres hace esta confesión a su ya arrepentido inventor: «Soy malo porque soy desgraciado». Tengo la impresión de que la mayoría de los supuestos “malos” que corren por el mundo podrían decir lo mismo cuando fuesen sinceros. Si se comportan de manera hostil y despiadada con sus semejantes es porque sienten miedo, o soledad, o porque carecen de cosas necesarias que otros muchos poseen: desgracias, como verás. O porque padecen la mayor desgracia de todas, la de verse tratados por la mayoría sin amor ni respeto, tal como le ocurría a la pobre criatura del doctor Frankenstein, a la que sólo un ciego y una niña quisieron mostrar amistad. No conozco gente que sea mala de puro feliz ni que martirice al prójimo como señal de alegría. Todo lo más, hay bastantes que para estar contentos necesitan no enterarse de los padecimientos que abundan a su alrededor y de algunos de los cuales son cómplices. Pero la ignorancia, aunque esté satisfecha de sí misma, también es una forma de desgracia...

Ahora bien: si cuanto más feliz y alegre se siente alguien menos ganas tendrá de ser malo, ¿no será cosa prudente intentar fomentar todo lo que posible la felicidad de los demás en lugar de hacerles desgraciados y por tanto propensos al mal? El que colabora en la desdicha ajena o no hace nada para ponerle remedio... se la está buscando.”

Fernando Savater

(San Sebastián, 1947) Filósofo y escritor español dedicado sobre todo a la reflexión sobre la ética. Ha sido profesor de filosofía durante más de treinta años. Ha escrito más de cincuenta obras, entre ensayos políticos, literarios y filosóficos, narraciones y teatro, además de cientos de artículos en la prensa española y extranjera. Algunos de sus libros han sido traducidos a más de veinte lenguas. Está en posesión de varios doctorados honoris causa otorgados por universidades de España, Europa y América, así como de diversas condecoraciones, entre ellas la Orden del Mérito Constitucional de España, la Gran Cruz del Águila Azteca y es Chevalier des Arts et Lettres por el Gobierno de Francia. Ética para Amador, Política para Amador y Las preguntas de la vida, con las que ha tratado de acercar la filosofía a los jóvenes, se han convertido en auténticos best sellers. (Fuente: http://www.fernandosavater.com/)

domingo, 1 de mayo de 2016

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La pequeña muerte de Eduardo Galeano


La pequeña muerte - Ilustración 3D by patzyar© All Rights Reserved

"No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje,
a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, 
nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea 
jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque 
nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en 
Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y 
perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña 
muerte, la llaman; pero grande , muy grande ha de ser, si matándonos nos nace."



Eduardo Germán Hughes Galeano nació en Montevideo el 3 de septiembre de 1940, era hijo de Eduardo Hughes Roosen y de Licia Ester Galeano Muñoz, de quien tomó el apellido para firmar como escritor o periodista.
Cuando era un adolescente comenzó a publicar caricaturas para El Sol, un periódico socialista en Uruguay, con el seudónimo de "Gius", también fue obrero en una fábrica de insecticidas y pintor de carteles entre otros oficios, a pesar de provenir de una familia de la clase alta.
Se inició como periodista a comienzos de 1960 como editor del semanario Marcha y del diario Época luego del golpe de Estado en su país del 27 de junio de 1963 fue encarcelado y posteriormente se instaló en la Argentina.
Una década después fue el director de la revista cultural y política Crisis, fundada por Federico Vogelius (1919-1986): "Fue un largo acto de fe en la palabra humana solidaria y creadora (...) Por creer en la palabra, en esa palabra, Crisis eligió el silencio. Cuando la dictadura militar le impidió decir lo que tenía que decir, se negó a seguir hablando", dijo al cierre en agosto de 1976.
Ese mismo año, su nombre integró la lista de condenados por la dictadura militar argentina, presidida por Jorge Rafael Videla, y viajó a España. Allí escribió la trilogía "Memoria del fuego" (Los nacimientos, 1982; Las caras y las máscaras, 1984, y El siglo del viento, 1986) donde revisita la historia del continente latinoamericano.
El uruguayo estuvo casado con Silvia Brando, con quien tuvo una hija, Verónica Hughes Brando; luego, con Graciela Berro Rovira, con quien tuvo dos hijos: Florencia y Claudio Hughes Berro y por último con Helena Villagra.
En 1985 regresó a Montevideo cuando Julio Marí­a Sanguinetti asumió la presidencia del país por medio de elecciones democráticas, junto a Mario Benedetti, Hugo Alfaro, entre otros funda el semanario Brecha. Y luego su propia editorial El Chanchito.
Además, integró la "Comisión Nacional Pro Referéndum" (entre 1987-1989), constituida para revocar la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, promulgada en diciembre de 1986 para impedir el juzgamiento de los crí­menes cometidos durante la dictadura militar en su paí­­s (1973-1985).
En enero de 2006, Galeano se unió a figuras internacionales como Gabriel García Márquez, Mario Benedetti, Ernesto Sabato, Thiago de Mello y Carlos Monsiváis, en la demanda de soberanía para Puerto Rico. Además firmaron en la proclamación de independencia del país.
En 2007 le diagnosticaron un cáncer de pulmón pero fue operado rápidamente y el diagnóstico precoz hizo que no tuviera ninguna secuela de esa enfermedad.
El presidente venezolano Hugo Chávez -en abril de 2009- entregó una copia de "Las Venas Abiertas de América Latina" -libro que fue prohibido en su momento por varias dictaduras latinoamericanas- al presidente estadounidense Barack Obama durante la quinta Cumbre de las Américas, celebrada en Puerto España, Trinidad y Tobago.
Por su obra, Galeano fue galardonado con el Premio Casa de las Américas 1975, 1978; Premio del Ministerio de Cultura del Uruguay 1982, 1984, 1986, American Book Award 1989, Premio Stig Dagerman 2010 y Premio Alba de las letras 2013.
En ocasión de recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de La Habana en 2001, el escritor dijo: "He amado a esta isla de la única manera que es, digna de fe, con sus luces y sombras", mientras que el jurado definió con certeza al escritor y periodista como "un recuperador de la memoria real y colectiva sudamericana y un cronista de su tiempo".(Fuente: El Diario de la República)

domingo, 13 de marzo de 2016

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¿Una mariposa? de Leopoldo Lugones

Una mariposa - Digital Art by Patzyar© All Rights Reserved

No podía dar yo a Alicia tantos detalles de las flores como ella me pedía, pero por fuertes razones.
Asi llevé la conversación hacia las mariposas. Ella me escuchaba muy atenta, y todos los pormenores de la vida de los insectos despertaban intensamente su atención. Las blancuzcas larvas, ingeniosas tejedoras, las misteriosas crisálidas durmiendo en su sueño de rejuvenecimiento y de sombra, el despertar de las alas al amor del sol, como en un suspiro de luz... Cuando agotados ya mis conocimienfos entomológicos, proponía pasar a otro tema, ella, con la adorable impertinencia de sus trece años, dijo: — Hágame usted de eso un cuento.
Y yo preferí contarla una historia, en que, por cierto, hay también un amor.

Cuando Lila tuvo que partir para un colegio en Francia, conversó con Alberto que era primo suyo; conversó cosas que debieron ser muchas, porque hablaron tres horas sin parar; importantes, porque hablaron muy bajito; y tristes, porque al separarse él tenía los ojos hinchados y ella las naricitas muy rojas y el pañuelo bastante húmedo: a lo menos más húmedo que de costumbre, y no por exceso de heliotropo.
La tarde en que partió Lila, se puso muy triste la casa de la abuela, y Alberto dió en pensar, mientras miraba llorar a la pobre vieja, que su traje negro era de luto por su padre y que su madre había muerto cuando él nació. Pasaron así, largos, muchos días de silencio extenuantes. Alberto no hablaba a la abuela porque no sabía que decirla, y la señora, viendo al chico tan triste, no podía sino llorar más, comprendiendo que semejante tristeza era inconsolable. Porque ella sabía muy bien que los primos eran novios y que por lo tanto tenían que llorar mucho si eran novios de verdad.
Fué entonces que Alberto se hizo cazador de mariposas. Aprendió a manejar la red con delicadeza, a clasificar las lindas prisioneras, a colocarlas muy artísticamente en lucidas vitrinas, cada una en su alfiler, con las alas bien tendidas. Aquello le distraía, por más que ciertas veces, sobre todo en la tarde, cuando manchaban el cielo grandes colores desvanecidos y los árboles se vestían de silencio, llorase un poco todavía recordando estas palabras de Lila: "Si me olvidas, yo te recordaré de algún modo, tenlo seguro, que no he dejado de quererte". Pero no lloraba mucho en verdad, y cada vez lloraba menos.
Poco a poco las mariposas llegaron a preocuparle por completo, y ya no tuvo otro cuidado, que su colección, cada día más brillante y numerosa. La abuela; viéndolo contento, fomentaba aquella silenciosa y honda afición, y nunca tuvo Alberto que lamentar la falta de un alfiler o de una vitrina. Pronto Lila no fué para él sino un recuerdo: aunque la queria mucho, ya no experimentaba ninguna necesidad de llorar. Ahora pensaba: — Si viera mi colección!... Nada más pensaba. Verdad es que sólo tenía diez y siete años. Yo también tuve una novia a los diez y siete años, pero ella murió en mí entre una noche y una aurora. Así están hechas las cosas: para que haya en el mundo cosas tristes y nada más.
Quedamos; pues, en que Alberto no lloraba ya por Lila. Además, sucedió algo que vino a interesarle sobremanera.
Una tarde paseaba con su red abierta bajo los tilos del jardín. El sol, como un cáliz volcado cuyo vino ardiente se derramaba en olas sangrientas sobre una tremenda pompa sacrílega, bajaba entre nubes goriosas. Había silencio bajo los árboles. De repente, sobre una mata de juncos, Alberto percibió una mariposa de especie desconocida. Era blanca, pero tenía sobre las alas dos manchas azules como dos violetas. No recordaba él haber visto otra igual ni en las colecciones ni en los libros técnicos. Era verdaderamente una maravilla, un ejemplar completamente nuevo, y es de suponer que desearía poseerlo. Entregóse a la cacería con pasión. Pero aquella mariposa era terriblemente sagaz y siempre se colocaba fuera del alcance de la red, aunque no huía definitivamente de su vista. Y así se pasó la tarde, y vino la noche, y Alberto se acostó muy contrariado, y soñó hasta el amanecer con una mariposa blanca que teníu dos manchas azules en las alas. Y al otro día volvió a encontrarla en el mismo sitio, persiguiéndola otra vez infructuosamente y volviendo a soñar con ella. Por fin, el tercer día, después de una hora de carreras tan inútiles como las anteriores:—Si estuviera Lila, pensó, me ayudaría a tomarla y yo no sufriría así. Justamente entonces la mariposa vino a colocarse muy cerca de él, sobre una madreselva. Arrojó la red y lanzó un grito de júbilo. Estaba presa.
La abuela admiró mucho a su vez el hermoso insecto, que inmediatamente fué elevado en un largo alfiler, con las debidas precauciones, para no ajar sus bellas alas.
Pero, ¡cosa extraña! Al otro día la mariposa amaneció viva, siempre palpitando dolorosamente, sin que, los más poderosos tósigos lograran matarla. Y sucedió que, como agitaba tanto las alas, éstas fueron perdiendo sus lindas escamillas, y a los seis días justos (¡que tanto duró el martirio de la pobre!) las alas eran sólo dos armazones descoloridos.
Entonces intercedió la abuela, y Alberto, que ya no tenía ningún interés en conservar aquel modesto animalucho, tan empeñado en no morirse, consintió en desclavarlo del alfiler y en dejarlo libre de irse donde quisiese. Y la mariposa, aunque algo trabajosamente, desapareció poco después en el viento.
—¿Y Lila? — preguntó Alicia con interés.
—La historia de Lila es muy corta y muy triste: al poco tiempo de entrar en el colegio, donde pronto se hizo notar por su docilidad y su tristeza, enfermó de melancolía. Nadie lo advirtió porque ella no se quejaba jamás. Unicamente había palidecido mucho, y después de estudiar lloraba. Parece que por la noche tenía sueños porque su compañera de habitación la oyó decir una vez al acostarse:
—Cuando aquí es de noche en mi país es de día; mientras duermo, sueño que estoy allí y eso me consuela. Su palidez no inquietó, porque con el cambio de clima y la separación de los suyos, era natural que estuviese un poco mala; y su silencio fué atribuído al desconocimiento casi completo que tenía de la lengua de Francia. Además, como el silencio es una virtud en los colegios de señoritas internas, eso le valió muy buenas clasificaciones de conducta. Y así vivió Lila diez meses, hasta que una mañana la encontraron muerta en su camita blanca, advirtiendo que había muerto no por lo pálida y silenciosa que estaba, sino porque la cubría un frío muy grande, como si estuviera envuelta en luz de luna.
El médico no supo ciertamente descubrir su enfermedad, aunque la examinó muy detenidamente, encontrando apenas en el pecho y en la espalda de la niña muerta dos minúsculas picaduras rojas. Nada más se pudo averiguar y sobre su tumba pusieron lirios.
El balcón donde yo acababa de referir a Alicia la historia, había sido ya invadido por la noche. Sobre nuestras cabezas brillaban, solemnizando la paz grave de la sombra, los siete mundos de Orión. El viento pasó diciendo algo que no era evidentemente para nosotros. Bruscamente comprendí que acababa de despertar un alma. ¿Con qué derecho? ¿No sabía perfectamente que la virginidad es nieve, nieve en lágrimas? Y buscaba sin resultado un epílogo vulgar que absorbiera la emoción de mi historia, cuaudo allí, muy cerca, Alicia, ya invisible, borrada por la noche: —¿Y Alberto...? — dijo. Una esperanza consoladora brilló en mi espíritu. —¿Alberto? —Alberto sí, ¿qué hizo después? Las estrellas impasibles, miraban —Alberto continuó viviendo con la abuela, muy contento, aunque lamentando que su colección hubiera perdido una mariposa.—...¿una mariposa?...


Leopoldo Lugones

Fue un poeta modernista, escritor argentino. Figura relevante del modernismo Cultivo el relato, la filosofía y el ensayo político.
Ejerció el periodismo bajo el seudónimo de Gil Paz y durante seis años fue inspector de Enseñanza Secundaria. En 1911 fundó y dirigió en París la Revue Sudaméricaine, y regresó a la Argentina al estallar la Primera Guerra Mundial. Con Lunario sentimental (1909) renovó la poesía castellana de la época, recurriendo al valor expresivo de la metáfora y la imagen. Junto a Rubén Darío es considerado el poeta modernista más importante de la época. Sus obras: Los mundos (1893), las montañas de oro (1897), poemas; El imperio jesuítico (1904), ensayo histórico; La guerra gaucha (1905), los crepúsculos del jardín (1905) Las fuerzas extrañas (1906), colección de cuentos fantásticos: Obras seculares (1910), conjunto de grandes cantos patrióticos; Las limaduras de Hephaestos (1910), Historia de Sarmiento (1911), El libro fiel (1912), El libro de los paisajes (1916), La torre de Casandra (1919), las horas doradas (1922), Romancero (1924), Cuentos fatales (1924), Poemas solariegos (1928), La patria fuerte (1932), Romances del Río Seco (1938). Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1926.

sábado, 11 de abril de 2015

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"Nuestra Señora de París", de Gérard de Nerval


"Las gárgolas" - Ilustración 3D y Fotomontaje by patzyar
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"Notre-Dame est bien vieille : on la verra peut-être
Enterrer cependant Paris qu'elle a vu naître ;
Mais, dans quelque mille ans, le Temps fera broncher
Comme un loup fait un boeuf, cette carcasse lourde,
Tordra ses nerfs de fer, et puis d'une dent sourde
Rongera tristement ses vieux os de rocher !

Bien des hommes, de tous les pays de la terre
Viendront, pour contempler cette ruine austère,
Rêveurs, et relisant le livre de Victor :
- Alors ils croiront voir la vieille basilique,
Toute ainsi qu'elle était, puissante et magnifique,
Se lever devant eux comme l'ombre d'un mort !"


"Aunque Nuestra Señora es muy vieja, es posible
que algún día sepulte a ese mismo París
que ella ha visto nacer; pero cuando transcurran
más o menos mil años, podrá el tiempo abatirla,
como un lobo derriba hasta a un buey, y torcer
esos nervios de hierro, y roer con sus dientes
tristemente su antigua osamenta de roca.

Para entonces vendrán gentes de todo el mundo
para así contemplar esas ruinas austeras,
releyendo abstraídas la novela de Víctor...
Y la antigua basílica creerán estar viendo,
poderosa y magnífica, como fue tiempo atrás
que se yergue cual sombra de una muerta a sus ojos."
Gérard de Nerval


Gérard de Nerval (1808 – 1855) era el seudónimo literario del poeta, ensayista y traductor francés Gérard Labrunie, el más esencialmente romántico de los poetas franceses.
Nació en Paris. La muerte de su madre, cuando aún era un niño, marcó no solo su vida sino también su obra. Gérard fue educado por su tío abuelo en la campiña de Valois, donde durante las vacaciones escribió su libro Canciones y leyendas de Valois.
En 1826-1827 tradujo del alemán el Fausto, lo que propició el conocimiento de Friedrich Schiller y Heinrich Heine, con el cual inició una amistad y del que tradujo poemas. Ejerció diversos trabajos: periodista, aprendiz de imprenta, ayudante de notario. Escribió varias obras dramáticas en colaboración con Alexandre Dumas, además de ser gran amigo de Théophile Gautier (con el cual se reunía en el «club de los hachisianos») y Victor Hugo.
En 1835 se instaló en casa del pintor Camille Rogier, en donde se reunía el grupo romántico, y fundó Monde dramatique, revista lujosa en la que gastó todo su dinero; la vendió en 1836. Se inició entonces en el periodismo; estuvo en Bélgica con Gautier durante tres meses; al finalizar el año, firmó por vez primera como «Gérard de Nerval» en Le Figaro.
En 1837, al escribir la ópera cómica Piquillo, conoció a la actriz y cantante Jenny Colon, por la que sintió una atracción fatal, y a quien dedicó un culto idólatra. Volvió a verla en 1840, antes de su muerte en 1842, que lo trastornó. En el verano de 1838, viajó a Alemania, su destino soñado, con Dumas. En noviembre fue a Viena, donde conoció a la pianista Marie Pleyel.
Primera crisis de locura: el 23 de febrero de 1841. Lo cuidó Marie de Sainte-Colombe, de la casa de salud Sainte-Colombe (fundada en 1785). El día 1 de marzo, Jules Janin publicó un artículo necrológico sobre él, en Les Débats (lo que le dolió mucho). Tuvo una segunda crisis el 21 marzo, y lo internaron en la clínica del doctor Blanche.
A finales de 1842, Nerval fue a Oriente. Los reportajes que hizo los publicó en 1844, y los reunió en Voyage en Orient (1851]). En Siria estuvo a punto de casarse con la hija de un jeque y en Beirut se enamoró de la muchacha drusa Salerna. Por el norte de África, en El Cairo, compró una esclava javanesa. Su salud se vio deteriorada al parecer por estos exóticos viajes.
Siguió luego su continuo peregrinar. Entre 1844 y 1847, Nerval viajó a Bélgica, los Países-Bajos y Londres, donde conoció a Dickens.
En la bohemia parisina se convirtió en una persona extravagante, como partido en dos, escindido de sí mismo: la realidad y el otro lado. Todo esto se refleja en la continua tensión de contrarios que manifiesta su obra. Vivió en la miseria, pero escribió sus obras maestras: Les Filles du feu, Aurélia ou le rêve et la vie''.
Gérard de Nerval fue durante toda su vida un espíritu atormentado, que en los últimos años de su vida, los más fecundos, sufrió graves trastornos nerviosos, depresión,sonambulismo y esquizofrenia, lo que lo llevó a temporadas en varios hospitales psiquiátricos, en donde, lejos de curarse, aumentaba su locura leyendo libros de ocultismo,cábala y magia, pero también escribiendo. Una de las situaciones que provocó su internamiento fue el pasear a una langosta con una cinta azul.
Tales sucesos, unidos a sus problemas económicos, lo llevaron a suicidarse ahorcándose de una farola en rue de la Vieille-Lanterne, de París, en 1855. Lo hizo para «librar su alma» en la calle más oscura que pudo encontrar.
Este trágico evento inspiró una litografía de Gustave Doré, quizás la mejor de su obra. Está enterrado en el famoso cementerio parisino de Père-Lachaise.
Dejó una obra no muy extensa pero aquilatada y misteriosa que, a pesar de su carácter atormentado, refleja fielmente las inquietudes del alma humana.
Entre sus libros capitales se cuenta Viaje a Oriente (1851); allí relata las leyendas oídas por los caminos durante sus viajes.
Les Illuminés, ou les precurseurs du socialisme (1852) fue una colección de relatos y retratos en la que habla sobre Nicolás Edme Restif de la Bretonne, Cagliostro y otros. Las hijas del fuego (1854) es una galería de retratos femeninos en los que invoca el amor.
Aurelia (1855) es un clásico de nuestro tiempo que influyó grandemente a los surrealistas. El autor nos narra aquí su particular viaje vital del brazo de la locura, que es al mismo tiempo la primera mirada moderna a esas profundidades.
Su poemario Las quimeras (1854) contiene el célebre soneto «El desdichado». En uno de sus últimos poemas, «Epitafio», ya intuyó su inminente muerte:
"A ratos vivo alegre igual que un lirón este poeta loco, amador e indolente, y otras veces sombrío cual Clitandro doliente... cierto día una mano llamó a su habitación. ¡Era la muerte! Entonces él suspiró: "Señora, dejadme urdir las rimas de mi último soneto". Después cerró los ojos -acaso un poco inquieto ante el frío enigma -para aguardar su hora... Dicen que fue holgazán, errátil e ilusorio, que dejaba secar la tinta en su escritorio. Lo quiso saber todo y al final nada ha sabido. Y una noche de invierno, cansado de la vida, dejó escapar el alma de la carne podrida y se fue preguntando: ¿Para qué habré venido?"
Debajo de un pequeño retrato suyo, Gérard de Nerval escribió: «Je suis l'autre».
Ejerció posteriormente influencia sobre Marcel Proust, René Daumal y Antonin Artaud. Proust leyó profundamente su obra; y algo de la sonoridad de Nerval se oye en su Recherche. Los surrealistas nunca lo olvidaron. (Fuente Wikipedia)

viernes, 23 de enero de 2015

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"Pie de guerra", de Joaquín Sabina


"En pie de guerra" - Ilutración 3D by patzyar - © All Rights Reserved

"Están en guerra el hombre y la mujer,
el tonto, el listo, el gordo y el flaco,
el negro, el blanco, el debe y el haber,
Mesalina y el tío del saco.

Están en guerra el mambo y el hip-hop,
el ying, el yang, el pibe y el viejo,
Jeckyll y Hide, monsieur de Sade, Masoc,
Pilatos, la razón y el pellejo.

Ven a la guerra, túmbate de una vez
en mitad de la via.
Mientras la tierra gire y nade un pez
hay vida todavía.

En guerra están la baba y el carmín,
el duermevela y la pesadilla,
el chevalier y el puercoespin,
la extremaunción y las espinillas.

Están en guerra el cojo y el ciempiés,
los ascensores y el purgatorio,
mañana es vispera del día después
pasado flores en velorio.

Desde la Conchinchina hasta el Magreb
en Rolss Royce o en camello.
En cada esquina te
hacen páginas web
o te sellan un sello.

Están en guerra el fresco y la calor,
la calma chicha y la marejada
el ten con ten, la dicha, el resquemor
el almacén del todo y la nada

En pie e guerra el mártir y el desertor,
el tibio y el kamikaze,
puestos a desangrarnos tú contra yo,
¿por qué no hacemos las paces?

Están en guerra la sota y el as,
el espejo y el disimulo,
el hospiciano, el niño de papá,
el Einstein y el tonto del culo.

Yahvé, Mefisto, Buda, Cristo, Alá,
las solteronas y los maridos,
Bin Laden, Che Guevara, Supermán,
lo que iba a ser, la mierda que ha sido.

Ven a la guerra, túmbate de una vez
en mitad de la via.
Mientras la tierra gire y nade un pez
hay vida todavía.

Desde la Conchinchina hasta el Magreb
en Rolss Royce o en camello.
En cada esquina te
hacen páginas web
o te sellan un sello.

En pie e guerra el mártir y el desertor,
el tibio y el kamikaze,
puestos a desangrarnos tú contra yo,
¿por qué no hacemos las paces?"

                                                                              Joaquín Sabina



"La persona que no está en paz consigo misma, 
será una persona en guerra con el mundo entero"

Mahatma Gandhi


Dedicado a nuestra Presidente Cristina Fernández de Kirchner

lunes, 22 de diciembre de 2014

Con mucho afecto...




Gracias  a todos por acompañarme en otro año de duro trabajo. Para mí es un honor recibirlos en mi blog cada día, y contar con sus comentarios y amistad. Al mismo tiempo, es un placer visitar los espacios web de ustedes, o responder las preguntas o inquietudes respecto de la información que aquí se proporcione. 
Si no existieran ustedes, este espacio no tendría mucha razón de ser!
Un gran abrazo a todos! 
¡¡ MUY FELIZ 2015 PARA TODOS !!


Grazie a tutti per esservi uniti a me in un altro anno di lavoro intenso. Per me è un onore ricevere voi quotidianamente qui nel blog e avere i vostri commenti e amicizia. Allo stesso tempo, é un vero piacere visitare i vostri blog´s  o rispondere alle vostre domande o dubbi in merito alle informazioni che fornisco. Se non esisteste voi, questo spazio non avrebbe molta ragione di essere!
Un enorme abbraccio!
¡¡ FELICE 2015 A TUTTI VOI !!

martes, 21 de octubre de 2014

Silencio

Ilustrando a ... Clarice Lispector



"El silencio" - 3D Digital Illustration by Patzyar© All Rights Reserved




"Es tan vasto el silencio de la noche en la montaña. Y tan despoblado. En vano uno intenta trabajar para no oírlo, pensar rápidamente para disimularlo. O inventar un programa, frágil punto que mal nos une al súbitamente improbable día de mañana. Cómo superar esa paz que nos acecha. Silencio tan grande que la desesperación tiene vergüenza. Montañas tan altas que la desesperación tiene vergüenza. Los oídos se afilan, la cabeza se inclina, el cuerpo todo escucha: ningún rumor. Ningún gallo. Cómo estar al alcance de esa profunda meditación del silencio. De ese silencio sin memoria de palabras. Si es muerte, cómo alcanzarla. 

Es un silencio que no duerme: es insomne; inmóvil, pero insomne; y sin fantasmas. Es terrible: sin ningún fantasma. Inútil querer probarlo con la posibilidad de una puerta que se abra crujiendo, de una cortina que se abra y diga algo. Está vacío y sin promesas. Si por lo menos se escuchara al viento. El viento es ira, la ira es vida. O nieve. La nieve es muda pero deja rastro, lo emblanquece todo, los niños ríen, los pasos resuenan y dejan huella. Hay una continuidad que es la vida. Pero este silencio no deja señales. No se puede hablar del silencio como se habla de la nieve. No se puede decir a nadie como se diría de la nieve: ¿oíste el silencio de esta noche? El que lo escuchó, no lo dice. 
La noche desciende con las pequeñas alegrías de quien enciende lámparas, con el cansancio que tanto justifica el día. Los niños de Berna se duermen, se cierran las últimas puertas. Las calles brillan en las piedras del suelo y brillan ya vacías. Y al final se apagan las luces más distantes. 
Pero este primer silencio todavía no es el silencio. Que espere, pues las hojas de los árboles todavía se acomodarán mejor, algún paso tardío tal vez se oiga con esperanza por las escaleras. 
Pero hay un momento en que del cuerpo descansado se eleva el espíritu atento, y de la tierra, la luna alta. Entonces él, el silencio, aparece. 
El corazón late al reconocerlo. 
Se puede pensar rápidamente en el día que pasó. O en los amigos que pasaron y para siempre se perdieron. Pero es inútil huir: el silencio está ahí. Aun el sufrimiento peor, el de la amistad perdida, es sólo fuga. Pues si al principio el silencio parece aguardar una respuesta -cómo ardemos por ser llamados a responder-, pronto se descubre que de ti nada exige, quizás tan sólo tu silencio. Cuántas horas se pierden en la oscuridad suponiendo que el silencio te juzga, como esperamos en vano ser juzgados por Dios. Surgen las justificaciones, trágicas justificaciones forzadas, humildes disculpas hasta la indignidad. Tan suave es para el ser humano mostrar al fin su indignidad y ser perdonado con la justificación de que es un ser humano humillado de nacimiento. 
Hasta que se descubre que él ni siquiera quiere su indignidad. Él es el silencio. 
Puede intentar engañársele, también. Se deja caer como por casualidad el libro de cabecera en el suelo. Pero, horror, el libro cae dentro del silencio y se pierde en la muda y quieta vorágine de éste. ¿Y si un pájaro enloquecido cantara? Esperanza inútil. El canto apenas atravesaría como una leve flauta el silencio. 
Entonces, si se tiene valor, no se lucha más. Se entra en él, se va con él, nosotros los únicos fantasmas de una noche en Berna. Que entre. Que no espere el resto de la oscuridad delante de él, sólo él mismo. Será como si estuviéramos en un navío tan descomunalmente grande que ignoráramos estar en un navío. Y éste navegara tan largamente que ignoráramos que nos estamos moviendo. Más de eso, nadie puede. Vivir en la orla de la muerte y de las estrellas es una vibración más tensa de lo que las venas pueden soportar. No hay, siquiera, un hijo de astro y de mujer como intermediario piadoso. El corazón tiene que presentarse frente a la nada sólito y sólito latir alto en las tinieblas. Sólo se escucha en los oídos el propio corazón. Cuando éste se presenta completamente desnudo, no es comunicación, es sumisión. Además, nosotros no fuimos hechos sino para el pequeño silencio. 
Si no se tiene valor, que no se entre. Que se espere el resto de la oscuridad frente al silencio, sólo los pies mojados por la espuma de algo que se expande dentro de nosotros. Que se espere. Un insoluble por otro. Uno al lado del otro, dos cosas que no se ven en la oscuridad. Que se espere. No el fin del silencio, sino la ayuda bendita de un tercer elemento, la luz de la aurora. 
Después, nunca más se olvida. Es inútil intentar huir a otra ciudad. Porque cuando menos se lo espera, se puede reconocerlo de repente. Al atravesar la calle en medio de las bocinas de los autos. Entre una carcajada fantasmagórica y otra. Después de una palabra dicha. A veces, en el mismo corazón de la palabra. Los oídos se asombran, la mirada se desvanece: helo ahí. Y desde entonces, él es fantasma."
Clarice Lispector 

Clarice Lispector (Chechelnik, 10 de diciembre de 1920 - Río de Janeiro, 9 de diciembre de 1977) fue una escritora brasileña de origen judío, considerada una de las más importantes escritoras brasileñas del siglo XX. Pertenece a la tercera fase del modernismo, el de la Generación del 45 brasileña. De difícil clasificación, ella misma definía su estilo como un "no estilo". Aunque su especialidad ha sido el relato, dejó un legado importante en novelas, como "La pasión según G. H."y "La hora de la estrella", además de una producción menor en libros infantiles, poemas y pintura.

sábado, 13 de septiembre de 2014

No te detengas

Ilustrando a ... Walt Whitman...


"No te detengas" - Digital 3D Illustration by Patzyar
sobre foto propia de Sestri Levante, Italia - © All Rights Reserved

NO TE DETENGAS

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ...
Walt Whitman


Walt Whitman (West Hills, condado de Suffolk, Nueva York, 31 de mayo de 1819 – Camden, Nueva Jersey, 26 de marzo de 1892) fue un poeta, ensayista, periodista y humanista estadounidense. Su trabajo se inscribe en la transición entre el trascendentalismo y el realismo filosófico, incorporando ambos movimientos a su obra. Whitman está entre los más influyentes escritores del canon estadounidense (del que ha sido considerado su centro) y ha sido llamado el padre del verso libre.
Considerado como el padre de la moderna poesía estadounidense, su influencia ha sido amplia también fuera de ese país. Entre los escritores que se han visto marcados por su obra figuran Rubén Darío, Wallace Stevens, León Felipe, D.H. Lawrence, T.S. Eliot, Fernando Pessoa, Pablo de Rokha, Federico García Lorca, Hart Crane, Jorge Luis Borges,Pablo Neruda, Ernesto Cardenal, Allen Ginsberg o John Ashbery, entre otros. 
Su obra maestra, "Hojas de hierba", fue publicada en 1855, costeada por él mismo. El libro fue una tentativa de tender los brazos hacia el ciudadano común con una épica americana. La obra fue revisada y ampliada durante el resto de su vida, siendo publicada la edición definitiva en 1892. Luego de un derrame al final de su vida, se trasladó a Camden, Nueva Jersey, donde su salud empeoró. Murió a los 72 años y su funeral se convirtió en un espectáculo público. 
El poeta se refirió a temas políticos durante toda su vida. Apoyó la cláusula Wilmot y se opuso a la extensión de la esclavitud, si bien fue muy crítico con el movimiento abolicionista. En 1865 escribió el famoso poema "O Captain! My Captain!" (¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán!) en homenaje a Abraham Lincoln después de su asesinato. (Fuente: Wikipedia)

domingo, 7 de septiembre de 2014

Después de todo...

Ilustrando ... cartas de amor de grandes personajes...


"Después de todo" - 3D Digital illustration by Patzyar© All Rights Reserved

Después de todo, fueron hombres y mujeres…humanos, como nosotros, y más tarde o más temprano abrieron los corazones en sus cartas de amor. Sus ansias y sus deseos quedaron allí, y sus manuscritos no difieren mucho de lo que cualquiera de nosotros puede haber escrito alguna vez en el arrebato de la pasión. Los bibliógrafos, los periodistas u otros escritores se han metido en esos mundos privados aunque, sin lugar a dudas, la gran diferencia entre ellos y nosotros, radica en "lo privado" de la privacidad; la de ellos ha sido invadida, la nuestra ha quedado herrumbrada en algún cajón de los tesoros de la juventud.

- De Salvador Dalí:
"Gala me ha dado, en el verdadero sentido de la palabra, la estructura que faltaba en mi vida. Yo no existía más que en un saco lleno de agujeros, blando y borroso, siempre en busca de una muleta. Ciñéndome a Gala he encontrado una columna vertebral y, haciendo el amor con ella, he rellenado mi piel. Hasta este momento mi esperma se perdía por la masturbación como arrojado a la nada, con Gala lo he recuperado y me ha vivificado. Primero creí que ella iba a devorarme; pero por el contrario, me ha enseñado a comer lo real. Firmando mis cuadros como Gala-Dalí, no hago más que dar nombre a una verdad existencial, porque no existiría sin mi gemela Gala".

- De Oscar Wilde:
“Mi niño,Tu soneto es encantador, y es una maravilla que esos labios tuyos, rojos como pétalos de rosa, estén hechos tanto para la locura de la música y las canciones como para la locura de besar. Tu delgada alma dorada camina en el medio de la pasión y la poesía. Sé que Jacinto, a quien Apolo amaba con tanta locura, era tú en los tiempos de Grecia. ¿Por qué estás solo en Londres, y cuándo vas a Salisbury? Ve allá a enfriar tus manos en el Crepúsculo gris de las cosas góticas, y ven aquí cuando quieras. Es un lugar encantador en el que solo faltas tú; pero ve a Salisbury primero.
Siempre, con imperecedero amor, tuyo”.

- De Víctor Hugo:
"Mi adorable y adorada,Me he estado preguntando si tal felicidad no es un sueño. Me parece que lo que siento no es terrenal. Todavía no logro comprender este cielo sin nubes. Toda mi alma es tuya. Mi Adele, por qué no hay otra palabra para esto aparte de ‘alegría’ ¿Es porque el discurso humano no tiene el poder de expresar tanta felicidad?  Temo que de repente despierte de este sueño divino. ¡Oh! ¡Ahora eres mía! ¡Por fin eres mía! Pronto, en unos meses, tal vez, mi angel dormirá en mis brazos, despertará en mis brazos, vivirá ahí. ¡Todos tus pensamientos, todo el tiempo, todas tus miradas serán para mí; todos mis pensamientos, todo el tiempo, todas mis miradas serán para ti!
Adiós, mi ángel, mi amada Adele. ¡Adiós!
Todavía estoy lejos de ti, pero puedo soñar contigo. Pronto, quizás, estarás a mi lado.
Adiós; perdón por el delirio de tu esposo que te abraza y que te adora, tanto en esta vida como en la otra".

- De James Joyce:
"Tú eres mi amor. Me tiene completamente en tu poder. Sé y siento que si en el futuro escribo algo bueno y noble debo hacerlo solo oyendo las puertas de tu corazón. Me gustaría que mi vida transcurriera a tu lado, hasta que nos convirtamos en un mismo ser que morirá cuando llegue el momento".

- De Ludwig van Beethoven:
"...Incluso cuando estoy en cama mis pensamientos van a hacia ti, mi eternamente querida, ahora y entonces alegremente, después otra vez tristemente, esperando para saber si el Destino oirá nuestra plegaria, para hacer frente a vida que debo vivir en conjunto contigo o nunca verte. Sí, estoy resuelto a ser un extranjero vagabundo hasta que pueda volar a tus brazos y decir que he encontrado mi hogar verdadero con usted y envuelto en tus brazos puedo dejar que mi alma flote hasta el reino de almas bendecidos. Ay!, desafortunadamente debe ser así. Debes estar tranquila, tanto más pues sabes que te soy fiel; ninguna otra mujer podrá nunca poseer mi corazón, nunca, nunca. Oh Dios, por qué debe uno ser separado de aquella que le es tan querida. Para más, mi vida en Viena es actualmente desgraciada.Tu amor me ha hecho el más feliz y el más infeliz de los mortales. A mi edad necesito estabilidad y regularidad en mi vida, puede esto coexistir con nuestra relación? Ángel, acabo de oír que va el correo cada día, y por lo tanto debo cerrar ésta, de modo que puedas recibirla la inmediatamente. Mantente tranquila; solamente al considerar tranquilamente nuestras vidas podremos alcanzar nuestro propósito de vivir juntos. Mantente tranquila, amame, hoy, ayer. Qué nostalgia llena de lágrimas por tí, por tí, por tí, mi vida, mi todo. Todos los buenos deseos a tí. Oh, continúa amándome, nunca juzgues mal el corazón fiel de tu amado.Siempre tuyo. Siempre mía. Siempre de ambos "

viernes, 25 de julio de 2014

Fuegos

Ilustrando a ...Marguerite Yourcenar


“Me dejas tu alma entre las manos”
3D Digtal Illustration by Patzyar - © All Rights Reserved

"...Espero que este libro no sea leído jamás. Existe entre nosotros algo mejor que un amor: una complicidad. Cuando estas ausente, tu figura se dilata hasta el punto de llenar el universo. Pasas al estado fluido, que es el de los fantasmas. Cuando estas presente, tu figura se condensa; alcanzas las concentraciones de los metales más pesados, del iridio, del mercurio. Muero de ese peso, cuando me cae en el corazón. Soledad... Yo no creo como ellos creen, no vivo como ellos viven, no amo como ellos aman... Moriré como ellos mueren. El alcohol desembriaga. Después de beber sorbitos de coñac, ya no pienso en ti. En el avión, cerca de ti, ya no le tengo miedo al peligro. Uno solo muere cuando está solo. ¿Te has dado cuenta de que aquellos a quienes fusilan se desploman, caen de rodillas? Con el cuerpo flojo, pese a las cuerdas, se doblan como si se desvanecieran una vez pasado todo. Hacen como yo. Adoran a su muerte. No hay amor desgraciado: no se posee sino lo que no se posee. No hay amor feliz: lo que se posee, ya no se posee. No hay nada que temer. He tocado fondo. No puedo caer más bajo que tu corazón. Un corazón es tal vez algo sucio. Pertenece a las tablas de anatomía y al mostrador del carnicero. Yo prefiero tu cuerpo. ¿A dónde huir? Tú llenas el mundo. No puedo huir más que en ti. Por mucho que yo cambie, mi destino no cambia. Cualquier figura puede inscribirse en el interior de un círculo. Soporto tus defectos. Uno se resigna a los defectos de Dios. Soporto tu ausencia. Uno se resigna a la ausencia de Dios. ... Le guardaba rencor por haberle llevado, siendo niño, a los baños de la Estigia para inmunizarlo contra el miedo, como si el heroísmo no consistiera en ser vulnerable... No darse ya es seguir dándose. Es dar nuestro sacrificio. No hay nada más sucio que el amor propio. Lo único horrible es no servir para nada. Haz de mi lo que quieras, incluso una pantalla, incluso un metal buen conductor. No tengo miedo de los espectros. Solo son terribles los vivos, porque poseen un cuerpo. Amar con los ojos cerrados es amar como un ciego. Amar con los ojos abiertos tal vez sea amar como un loco: es aceptarlo todo apasionadamente. Yo te amo como una loca. Aun me queda una sucia esperanza. Cuento, a pesar mío, con una solución de continuidad del instinto: lo equivalente, en la vida del corazón, al acto del distraído que se equivoca de nombres y de puertas. Te deseo con horror una traición de Camilo, un fracaso junto a Claudio y un escándalo que te aleje de Hipólito. No me importa cuál sea el paso en falso que te haga caer sobre mi cuerpo. Se llega virgen a todos los acontecimientos de la vida. Tengo miedo de no saber cómo arreglármelas con mi dolor. Un dios que quiere que yo viva te ha ordenado que dejes de amarme. No soporto bien la felicidad. Falta de costumbre. En tus brazos, lo único que yo podía hacer era morir. Utilidad del amor. Los voluptuosos se las componen para realizar sin el la exploración del placer. No se sabe qué hacer con el deleite durante una serie de experiencias sobre la mezcla y combinación de cuerpos. Después, se da uno cuenta de que aún quedan descubrimientos por hacer en tan oscuro hemisferio. Necesitábamos el amor para que nos enseñara el Dolor. Nunca he conocido otra cosa que no fuera la adoración o el desenfreno... ¿Qué estoy diciendo? Nunca he conocido sino la adoración o la compasión. Los cristianos rezan ante la cruz y la besan. Les basta ese trozo de madera, aun cuando de él no cuelgue ningún Salvador. El respeto debido a los ajusticiados acaba por ennoblecer el inmundo aparato del suplicio: no basta con amar a las criaturas; hay que adorar asimismo su miseria, su envilecimiento, su desdicha. Cuando lo pierdo todo, me queda Dios. Si pierdo a Dios, vuelvo a encontrarte. No se puede poseer al mismo tiempo la noche inmensa y el sol. Cuando vuelvo a verte, todo se torna límpido. Acepto sufrir. ¿Y tú te vas? ¿Te vas? No, no te vas: yo te retengo... Me dejas tu alma entre las manos como si fuera un manto. ¿Próximo? No, estas más cerca aun. Te compadezco como a mi misma. Se dice loco de alegría. También podría decirse: cuerdo de dolor. Hace seis días, hace seis meses, hizo seis años, hará seis siglos... Ah! Morir para detener el Tiempo.... El amor es un castigo. Somos castigados por no haber podido quedarnos solos. Hay que amar mucho a una persona para arriesgarse a padecer. Tengo que amarte mucho para ser capaz de padecerte. Tus cabellos, tus manos, tu sonrisa recuerdan desde lejos a alguien que yo adoro. ¿Y a quien? A ti. ¿Ingenio? ¿En el dolor? Puede ser, pues hay sal en las lágrimas... ¿Miedo de nada? Tengo miedo de ti. Dejar de ser amada es convertirse en invisible. Tú ya no te das cuenta de que poseo un cuerpo. Entre la muerte y nosotros no hay, en ocasiones, sino la densidad de un único ser. Una vez desaparecido ese ser, ya no queda más que la muerte. ¡Que insípido hubiera sido ser feliz! Debo cada uno de mis gustos a la influencia de amigos de paso, como si yo no pudiera aceptar al mundo, sino por mediación de unas manos humanas. De Hyacinthe me quedo el amor a las flores, de Philippe la afición a los viajes, de Celeste el amor a la medicina, de Alexis el gusto por los encajes. Y de ti ¿por que no el amor a la Muerte? No me matare. Se olvidan tan pronto de los muertos... No puede construirse una felicidad sino sobre unos cimientos de desesperación. creo que voy a poder ponerme a construir. Que no se acuse a nadie de mi vida. No se trata de un suicidio. Solo se trata de batir un récord..."

Fragmento de “Fuegos”, de Marguerite Yourcenar


Poeta, novelista, dramaturga y traductora francesa, Marguerite Yourcenar nació en Bruselas, Bélgica, de padre francés y madre belga. En 1947 adoptó la nacionalidad estadounidense, pero escribió sólo en francés. 

Su novela más famosa, unánimemente elogiada por la crítica, fue Memorias de Adriano (1951), una autobiografía novelada del emperador romano, bajo la forma de cartas escritas por éste a su sobrino. 
Su literatura se caracteriza por su conocimiento de las civilizaciones antiguas y de la historia, y su afán por comprender las motivaciones humanas. En 1980 Yourcenar se convirtió en la primera mujer que ingresó en la Academia Francesa. En 1986 fue galardonada con la Legión de Honor francesa. 
“Fuegos” es el resultado del amor no correspondida de Marguerite Yourcenar por su editor, André Fraigneau. La obra se compone de nueve prosas líricas inspiradas en mitos griegos y unidas por fragmentos de la autora que ella definió como “una cierta noción del amor”. 
En el prólogo a la primera edición, la propia Yourcenar confesó que los textos eran transposiciones de una experiencia personal: 

“Detrás de ese muro se da el más inquietante de los bailes de disfraces: aquel en que uno se disfraza de sí mismo”.